miércoles, 2 de enero de 2013

XXIV - El gran día.

- Vamos Gray, levanta ya o llegarás tarde.
Lavi descorrió las cortinas de la habitación y la luz inundó el cuarto.
- Venga... deja de hacerte el remolón, hoy es un día muy importante.- Dijo ella despertándome.
- Que si...- Dije volviendo a taparme el cuerpo con el edredón para evitar morir congelado.
-¡Vamos Gray!- Lavi levantó el colchón de un lateral y me hizo rodar hasta caer al suelo de forma estrepitosa e inesperada.
-¿Pero qué..? ¿Por qué has hecho eso? ¿Era necesario despertarme así?
- Haberte levantado. Ahí tienes la ropa que debes llevar hoy, date prisa, tu padre y tus hermanos esperan abajo por ti.- Abandonó la habitación.
-Si, si... Ya voy.
Me levanté con desgana del suelo. Al fin había llegado el dichoso día. Un sentimiento de tristeza me engullía. No tenía ganas de nada en estos momentos, ni siquiera de respirar o vivir. Después de todo para los demás la mañana había comenzado como un día más, como un día cualquiera, sin embargo para mi iba a ser el peor día de mi vida.
Me vestí enseguida, llevaba unos pantalones negro, una camisa blanca y una americana negra, también tuve que ponerme corbata y zapatos de vestir. Todo de marca, todo caro, todo innecesario. La única prenda que llevaba encima y que me agradaba era un pañuelo azul que llevaba en el bolsillo del pecho de la americana, un regalo de Lavi que la noche anterior me dio como regalo de cumpleaños. Según ella no era gran cosa, pero para mi era mejor que todos esos caros regalos que no paraban de llegar a la casa desde hace algunos días y que mañana tendría que agradecer a todos debidamente en la fiesta para celebrar mi cumpleaños y mi ascenso a jefe de la familia Vandalam.
- Bueno, el día llegó. A ver qué rumbo toma mi vida ahora.- Dije mirándome en el espejo.
Bajé las escaleras y llegué al recibidor, allí se encontraba Padre, Louise, Nate y el Señor Netter.
-¿Has desayunado ya, hijo?
- No, pero no importa, no tengo hambre.
- Como quieras, ¿llevas todo?
- Si, me llevo a mi mismo ¿qué más necesito?
- Estúpido, se refiere a que si vas armado.- Intervino Nate.
- No me digas, que listo eres, cada día te superas más hermano. ¿Quieres que acabemos como ayer?
-¿Qué ocurrió ayer?- Preguntó Padre.
- Nada importante, simplemente tuve una pequeña y entretenida charla con mi querido hermano mayor.
- Bueno, ¿nos vamos ya?
- Si.
Subimos en la limusina blanca de Padre. Él y yo íbamos en uno de los lados y Nate y Louise justo en frente nuestra. El Señor Netter iba de copiloto al lado del chófer.
El coche comenzó a andar y según íbamos acercándonos mi ánimo caía más y más. Mi mente estaba perdida entre miles de pensamientos. Vagaba sin rumbo entre ellos. Mientras, por la ventanilla observaba el paisaje nevado y como todas aquellas personas ajenas a este mundo en el que vivo disfrutaban de sus normales vidas. Una familia normal, amigos normales, actividades del día a día normales, responsabilidades normales... amores normales... En esta época del año todas las parejas paseaban felices bajo la nieve... esa imagen me frustraba mucho. Gruñí y golpeé el cristal con el puño. "Jeamy... Jeamy..."Yo solo quería estar junto a ella, nada más ¿tanto era pedir eso? Una vida normal sin la mafia de por medio en donde podría estar junto a ella.
-¿Ocurre algo Gray?- Preguntó Padre.
- No, simplemente me encuentro un poco mareado, eso es todo.
Todo el camino hasta el hotel transcurrió lento y silencioso, nadie decía nada, ni siquiera se oía respiración alguna.
"A partir de hoy tu vida va a cambiar, ya no seré más un adolescente, seré un adulto que maneja la mayor y más poderosa familia de la mafia Italiana. Ya no tendré tiempo de pensar en amigos, a Jony apenas le veré, y mucho menos en amores, tendré que olvidar completamente a Jeamy por muy difícil que resulte y entregar mi corazón a Emily, mi prometida. Todo será diferente. Todo. Sin excepción alguna." Me seguía torturando en mis pensamientos.
Al cabo de un rato llegamos al hotel. En el recibidor se encontraba Vinny y un par de soldados del EEAV201 totalmente armados, a su lado había unos cincuenta hombres trajeados, supongo que serían parte de la escolta también. Padre se acercó para hablar con ellos, concretamente con Vinny.
- Buenos días Vinny, veo que ya están listos.
- Buenos días mi Señor. Así es, os estábamos esperando para recibir sus órdenes.
- Ya sabe lo que tiene que hacer y como, recuerden no dejar acercarse a nadie al edificio si resulta sospechoso, y si lo es... ya saben, están autorizados a hacer todo lo necesario con tal de detenerles.
- Si, Señor Vandalam. Ya han oído, todos a sus puestos en la azotea.- Tras decir esto el general Vinny y sus hombres se retiraron.
- En cuanto a ustedes Netter será quien dé las órdenes. Ustedes se encargaran de la seguridad interna en el edificio.
- Si Señor, no se preocupe, todo está controlado, no se preocupe que no va a suceder nada tenemos aquí a nuestros cincuenta mejores hombres.- Dijo el Señor Netter.
Allí nos despedimos de él, Padre, Nate, Louise y yo continuamos hasta llegar a donde la recepcionista se encontraba.
-Buenos días Señor Vandalam. Ya está todo listo y preparado como usted solicitó.- Saludó una chica jovencita.
- Buenos días señorita, ¿entonces está completamente desalojado el hotel?
- Así es,  no hay nadie más que usted, sus hijos, sus hombre y yo.
- Muchas gracias y disculpad las molestias.
- No se preocupe, no es nada Señor, el que este hotel siga aquí en pie es gracias a los servicios de su familia, es lo mínimo que podemos hacer por usted.
-¿Ha llegado ya Alberti?
- Si, está esperando en la sala de reuniones, yo les acompañaré.
La mujer comenzó a caminar. Nos guió a través de varios pasillos en donde según nos íbamos acercando a la sala más escoltas había. Llegamos al final de un ancho pasillo en donde una enorme puerta blanca había, al lado de esta se encontraba Netter y supuse que esa sería la sala que buscábamos.
- Aquí es Señor.
- Muchas gracias, ahora puede retirarse y volver a su casa.
-¿Señor?- Preguntó ella extrañada ante aquellas palabras.
- Es mejor que no esté cerca de la zona, no querría involucrar a civiles si llegase a ocurrir algo.
- Pero...
- No es una petición. Es una orden señorita.
- De acuerdo.- Su fue.
Entramos en la sala, la luz me cegó por un instante.
"Gray" Oí de repente la voz de Jeamy llamándome en mi cabeza. "Espérame, voy a por ti." "Ya no hay vuelta a tras, Gray."
- Déjame ya, sal de mi mente de una vez. Tengo que olvidarte.- Murmuré.
-¿ Decías algo Gray?
- No, Padre, no es nada.- Dije con desánimo.
Allí se encontraba Alberti. Estuvo explicando todos los documentos que debía firmar y múltiples cosas de esas, pero apenas podía prestar atención a lo que decía, no quería hacerlo, más que nada era como si mi cuerpo estuviese en esta sala pero yo me encontraba en otro mundo.
- Bien, ahora les dejaré solos, cuando estén listo, llámenme.- Dijo Alberti saliendo de la sala.
- Muchas gracias señor Alberti, creo que además antes de firmar vamos a tener que discutir algo los cuatro.
- Tómense el tiempo que necesiten señores.