Después de que los Heatherfer se marchasen mi padre me mandó llamar a su despacho para hablar.
Toqué la puerta y entré.
-¿Para que querias verme? ¿Qué es lo que tienes que contarme?
- Bueno, pues queria hablar un poco sobre lo que a pasado hoy. Sientate.- Dijo señalando la silla que se encontraba en frente de su escritorio.
Me senté y continuó hablando:
- Dime, ¿Qué tal tu "primera" experiencia como mafioso?
- No se, yo me esperaba que iba a ser algo más normal, simplemente una negociación, no pensé que llegarian a apuntarme con una pistola.
- Pues si quieres continuar esto necesitas acostumbrarte a ello, la vida de un mafioso es así, aunque, ¿no tenías una pistola en tu cartuchera? Le dije a Netter que te diera una.
-¡Oh! Si, cierto, la tengo aqui .- Saqué la pistola y la puse sobre la mesa.
-¿Por qué no la usaste cuando era el momento? O si no, ¿por qué nos pudiste haberte intentado librar de él al menos? Ya comprobaste tu capacidad física cuando mis hombre te atacaron.
- No se, en ese momento me quede un poco paralizado.
- Bueno, no importa, es la primera y ultima vez que intento acercarte a este mundo de nuevo, después de todo Louise tiene razón, debes alejarte de esto todo lo posible.
- No, no quiero eso, quiero meterme en el mundo de la mafia, de momento es una de las pocas cosas que me unen a mi pasado, estoy seguro de que si lo intento así podre recordar algo, por muy macabro, violento y oscuro que sea el futuro que me espera y por mucha gente muerta que tenga que seguir viendo no pienso detenerme, quiero continuar, lo pido por favor.- Le dije con toda la seriedad que podía mostrar.
Él se quedó mirandome, parecía sorprendido, en su cara se reflejaba su desconcierto.
- Vaya hijo, me dejas atónito, ¿de verdad quieres entregarte a este mundo?
- Si, quiero hacerlo.
- Bueno, pues la verdad es que me honrra mucho tu decisión. Por cierto, cambiando de tema. ¿Qué piensas de Emily Heatherfer?
- Bueno, mi primera impresión de ella no tenia nada que ver con su matanza en el casino.
- Jajajaja.- Rió mi padre.- Te ha dejado impresionado, ¿cierto?
- Sí, más o menos.
- Pero, ¿qué piensas de ella? ¿La ves simpática? ¿Dulce? ¿Encantadora? ¿Guapa?
- Papa... ¿qué preguntas son esas? En serio...
- Veras hijo, no se que pensaras tu sobre este tema, pero es algo que ya se decidió cuando ella tenia cinco años y tu seis, puede que la idea no te guste, pero... ella es tu prometida.
-¡¿Qué?!- Pregunté completamente confundido.
- Si, siento no habertelo dicho antes, pero ella es tu futura esposa, cuando los dos seais mayores de edad os casareis para unificar las dos familias.
- Pero yo... ¿Qué hay con nuestras opiniones? ¿Acaso no importan?
- Emily esta deseando que llegue el día, ella te adora de una forma impresionante.
"Claro, por eso se comporta así conmigo y me sonrie tanto." Pensé.
- No se que decir...
- No es necesario decir nada, el tema esta zanjado, mañana iremos a la mansión de los Heatherfer de nuevo. Puedes irte.- Dijo.
- Pero...
Se dió la vuelta cib su silla dandome la espalda, así que decidí salir del cuarto, pues aunque lo intentara no me escucharia. Fui a mi habitación aun con la mente turbia por aquella repentina noticia. Al entrar me encontré con Louise sentada sobre mi cama.
-¿Louise? ¿Qué haces aqui?
- Gray.- Louise levantó su cabeza para mirarme. Su mirada era triste, la más triste que había visto hasta ahora, estaba allí llorando.
- ¿Qué pasa?- Fuí corriendo a sentarme junto a ella.
- Gray... ¿no crees que tienes algo que decirme?- No tenía ni la más remota idea de a qué se refería.- Lo de tu pasado como mafioso, el hecho de que ya lo sabes... ¿por qué no me has dicho nada?
- Louise... veras, yo... no me dejaban decirte nada, me dijeron que no debia hacerlo porque si no te ibas a oponer, pero... ¿estas así solamente por eso?
- No, bueno, puede que eso me moleste, pero por lo que estoy llorando es porque he oido que a pesar de que te acaban de atacar quieres seguir con la idea de pertenecer a ese cruel mundo que es la mafia, donde un niño como tu corre demasiado peligro. ¿O es que aun no te has dado cuenta?- Louise se levantó de la cama, estaba muy alterada.- Gray, hazlo por mi, abandona ese mundo, vive como un chico normal de dieciseis años y olvida todo esto. No quiero que te ocurra nada.
- Lo siento, Louise, pero voy a seguir manteniendo mi decisión, voy a adentrarme más y más en el mundo de la mafia, incluso quiero entrenar mi cuerpo y asi recuperar mis habilidades y poder proteger a los que me rodean y a mi mismo.
-¿Pero por qué?- Sollozaba ella.- Es peligroso, no debes hacerlo, ¿qué crees que pasará si te vuelven a secuestrar? Fue demasiada suerte el que te encontraramos la primera vez.
- Louise, he tomado una decisión y no voy a cambiar de opinión.- Dije levantandome de la cama y acercandome a Louise.
-¿Pero por qué eres tan egoista? ¡Piensa un poco en los demás, en mí, con todo lo que me he preocupado siempre por ti!- Louise estaba completamente pegada a mi, frente con frente practicamente.
- ¿Egoista? Aqui la unica egoista eres tu, si de verdad pensaras un poco en mi y en mis sentimientos te darias cuenta de que la unica razón por la que quiero un futuro como mafioso es porque es el unico medio que tengo para poder recuperar mis recuerdos, mi pasado, mi antigua vida.
-¿Y tus seres queridos qué? Nosotros también podemos ayudarte a recuperar tus ansiados recuerdos, pero no, tu solo quieres ir por el camino dificil, tu solo, como si no necesitases a nadie.
-¡Basta ya Louise! ¡No quiero seguir hablando de este tema, he tomado una decisión y punto!- La dije ya presa de los nervios.- ¡Asi que haz el favor de salir de mi habitación!- Ya no podía más, ella era capaz de llamarme egoista cuando solamente piensa en ella y sus sentimientos de protección sin darse cuenta de que los demás también tenemos.
Un silencio incomodo inundó la habitación. Tras haber estado gritando hasta hace escasos segundos el silencio ahora era insoportable, incluso hacia daño al oido.
Louise se retiró lentemente unos pasos de mi, y cabizbaja continuó hablando aunque su tono de voz bajó notablemente unos cuantos decibelios.
-¿Me estas hechando? ¿A mí? ¿A tu propia hermana?.
Tras unos segundos más de silencio Louise volvió a acercarse a mi e intentó llevar su mano a mi cara para acariciarme, pero cuando estaba a escasos centimetros me aparté.
- De acuerdo, ya me voy, pero mientras seas un mafioso no quiero tener nada que ver contigo, así que no me dirijas la palabra nunca más. Adios.- Se fue.
Me quede solo en la habitación. Me tumbé en la cama, contemplando el techo, pensando en lo mal que habia ido este día: primero casi muero a manos de un viejo, después la chica dulce que vi en casa de un amigo de mi padre resulta ser una asesina sin escrupulos y mi prometida, mi padre esta molesto conmigo por intentar negarme a ello y después de eso he pasado a otra discusión con mi hermana. ¿Podría irme peor? No lo creo.
"Toc-toc" Llamó alguien a la puerta.
-¿Gray?- Era Lavi, asomó la cabeza por la puerta y se quedó mirandome, a la espera de que la dejara pasar. La hice un gesto con la cabeza y ella pasó, se sentó en la cama y me acarició el pelo.-¿Qué pasa? ¿Por qué tienes esa cara?
- Nada, estoy bien.
- Bueno, si no quieres decirmelo no te voy a obligar. A lo que iba, me han mandado decirte que bajes a cenar.
- No tengo hambre, diles a todos que no voy a bajar.- Tras dos segundos después de decir esto mi estómago, con ganas de llevarme la contraria, rugió.
-¿Seguro? Parece que no es así.- Dijo ella poniendo su mano en mi estómago.
- Puede que un poco, ¿vale? Es solo que no quiero estar en estos momentos con Louise y mi padre después de lo que ha pasado.
-¿Qué es? Cuentame.
-¿No decias que si no te lo contaba no pasaba nada?- La dije para picarla.
- Jajajaja, ya sabes lo cotilla que soy, ¿no?- Sonrió ella.
- Pues que mi padre quiere obligarme a casarme con la Heatherfer y hemos tenido una leve discusión por ello. Esta mañana después de comer un viejo casi me mata y Louise se ha enterado de esto y de que se sobre mi pasado como mafioso y ella también se ha enfadado conmigo.
- Cariño... todo esta bien, no te preocupes, el enfado de Louise se pasará enseguida. En cuando a lo de tu enlace con Emily aun quedan unos cuantos años, las cosas pueden cambiar.
-¿Cómo quieres que cambien si después de los diez años que han pasado desde que nos prometieron no ha cambiado nada y de repente dentro de tres años todo sea diferente? Es algo imposible.
- Ten fé, Gray, todo puede cambiar.
Durante unos minutos nos quedamos en silencio hasta que mi estómago volvió a rugir, y Lavi comenzó a reir a carcajadas.
- Espera, que voy a traerte algo de comida.
Lavi salió de la habitación y a los quince minutos regresó con una bandeja llena de comida y cenamos allí los dos mientras charlábamos y reíamos.
· · ·
Ya eran las doce y media de la noche, toda la casa se encontraba durmiendo placidamente y yo aun seguía aqui, despierto, contemplando la noche a través de la ventana. No podía dormir, tenía demasiadas cosas en mi cabeza. Los minutos pasaban, las horas...y yo seguía aqui. Miré mi reloj, ya eran las dos de la mañana.
Decidí levantarme del sofá que había contra la pared de la ventana y bajar al recibidor de la entrada principal, allí recogí mi americana del perchero, me la puse encima del pijama y salí a la calle. Caminé lentamente por el jardín de la mansión Vandalam, iba sin rumbo alguno, vagando por medio de aquellos setos, rosales y árboles bajo la tenue luz de la luna. Según iba caminando iba adentrandome en las profundidades de esta gran maleza. Continué andando y descubrí una pequeña cabaña de madera llena de enredaderas, parecía abandonada.
"¿Qué es lo que hace una cabaña de esas dimensiones en un jardín? Aunque comparado con las dimensiones de este..." Me decidí a entrar.
Con un ligero toque a la puerta esta se abrió de par en par con un leve chirrido. El interior de la cabaña era oscuro, las cortinas rotas que había colgadas en las ventanas ondeaban con el gelido viento de la noche y le daban una terrible y tétrica atmósfera al cuarto. De repente algo llamó mi atención, en la esquina de la cabaña me pareció ver a dos hombres vestidos elegantemente de negro de pie mirando algo que se encontraba em eñ suelo y comenzaron a darle patadas y puñetazos. Unas voces gritaron. La habitación estaba tan a oscuras que no lograba ver si había alguien más. Decidí acercarme, sigilosamente, sin hacer ningún ruido y al fín conseguí ver quien estaba allí tirado. "¡Parad!" Decía una voz femenína."¡No le hagais daño! No es necesario que me protejas. ¡Gray!" Era la chica de mis visiones, la pequeña Cavalone y un yo de unos catorce años nos encontrabamos allí en el suelo, ella estaba detrás de mí. Uno de los hombre le dió una patada al yo del suelo en la cara y curiosamente a mí también comenzó a dolerme como si también me hubiesen dado.
El hombre volvió a dar una patada al pequeño Gray en el estómago y este, cansado y lleno de magulladuras se desmayó y al parecer de nuevo también me afectó a mí. Mi estómago comenzó a dolerme de una forma exagerada, la cabeza me daba vueltas. "¡Gray! ¡Despierta!" Chillaba ella. "¡Ahhhhh!" Con la poca visión que aun me quedaba antes de perder la conciencia del todo pude ver como aquellos hombre agarraban a la pequeña Cavalone y al yo inconsciente. "¡Dejadnos en paz!" Chillaba ella mientras los dos hombres salian de la casa con nosotros en brazos. Eso fue lo último que logré ver.
· · ·
-Gray...Gray...Despierta...Gray...
"¿Quien es? ¿Quien me llama?"
-Gray...
Abrí mis ojos, aunque no lograba ver a nadie, solamente había oscuridad a mi alrededor.
-Gray...- Entonces conseguí reconocer la voz de aquella chica.
-¿Jeamy?
-Gray... Buscame...No me dejes...Buscame...
Abrí aun más mis ojos, tanto como para que se salieran de sus órbitas. Estaba tumbado boca arriba con la cabeza sobre las piernas de alguien.
-¡Jeamy!- Chillé levantandome de golpe.- ¡No te vallas!
-¿Gray? ¿Qué ocurre?- Gire mi cabeza para ver quien era y alli se encontraba Emily, sentada en el suelo.
-¿Que haces tu aqui?- Dije mirando a mi alrededor comprobando que aun seguí dentro de la cabaña. Entonces me di cuenta al mirar por la ventana que ya era de dia.
-En tu casa todos se despertaron y vieron que no estabas en tu cuarto ni en ningún otro lado asi que comenzaron a buscarte como locos y como hoy tenías que haber venido a nuestra casa y veiamos que no llegabas mi padre se preocupó y vino a ver que pasaba, así que nos unimos a tu padre y el resto en tu busqueda. Tras varias horas al final te he conseguido encontrar aqui tirado en el suelo, inconsciente, así que te deje que descansar sobre mis piernas. Todo iba bien, hasta que has comenzado a sudar y gritar el nombre de una tal Jeamy en tus sueños. ¿Quien es ella?
Apenas había prestado atención a lo que Emily dijo, aun no sabía muy bien que era lo que había pasado. Aquella extraña visión que parecía que estaba viviendola en persona y luego la voz de Jeamy... "Buscame..." Aquella palabra rondaba continuamente en mi cabeza, decía que la buscara, pero...¿dónde?
-¿Gray? ¿Me estas escuchando?
-¿Qué? Ah, sí, sí te estoy escuchando.
- Venga, volvamos a casa.- Dijo ella levantandose y ofrenciendome su mano.
- Si.
Me puse en pie. La cabeza comenzó a darme vueltas y estuve a punto de perder el equilibrio, de no ser por Emily que me ofreció su hombro para a poyarme estaria en el suelo. Ella sonrió mientras me ayudaba a caminar. Aquella quinceañera parecí disfrutar estando a mi lado, ¿cómo podía decirla que no tenía ninguna intención de casarme con ella?
-¡Gray! ¡Hijo! Nos tenías preocupados. ¿Dónde estabas?- Al llegar a casa, nada más entrar nos encontramos con mi padre.
- Pues le encontré en...
-¡En el jardín!- Interrumpí a Emily antes de que le contara a mi padre que estuve en aquella cabaña.- Anoche no podía dormir y decidí ir a dar una vuelta pero al final me quedé dormido y Emily me encontró por ahí tirado en el jardín. Nada más, ¿verdad?- Dije mirando a Emily esperando que pillara la indirecta y me siguiera el cuento.
- Claro, estaba en el cesped allí durmiendo.-Dijo ella con una dulce sonrisa en su cara.
- Bueno, pues que bien, ya se ha solucionado todo, pues entonces yo me voy que tengo que realizar unos negocios con tu padre.- Dijo papa mirando a Emily.
En ese momento aparecieron el Señor Heatherfer, Lavi y Netter bajando las escaleras.
-¿Ya habeis encontrado a Gray?- Preguntó el Señor Heatherfer.
- Así es, así que vayamonos ya.
El Señor Heatherfer y el señor Netter salieron por la puerta seguidos por mi padre.
Lavi se acercó a nosotros dos.
-¿Quereis algo?- Nos dijo.
-No, no es necesario. Vamos Emily, subamos a mi habitación. - Dije subiendo las escaleras.
-Por cierto, Gray. ¿Cuando piensas cambiarte?- Rió Lavi.
Me detube. Entonces me di cuenta, aun seguí con las pintas con las que salí anoche a la calle: estaba con mis calzoncillos blancos azules a rayas blancas tipo pantalón, descalzo y con la americana negra que cojí para no ir con el torso desnudo.
Vi como Emily se sonrojaba y trataba de ocultar su risa.
-Bueno, pues ahora me visto. Vamos Emily.- Continué subiendo.
-¿Delante de una dama?- Seguía cachondeandose Lavi.
-¡Mira dejame en paz!- Agarré la mano de Emily y la llevé a mi habitación. Mientras subíamos las escaleras aun podíamos seguir oyendo las carcajadas de Lavi.
- Sientate ahí si quieres. - La dije señalando la cama.
Estaba cerrando la puerta de la habitación cuando de repende se oye de nuevo la voz de Lavi:
- Gray, tengo que salir un momento a hacer unas cosas, ¿no os importa quedaros solos un momento?
- No pasa nada, vete si quieres.- La dije desde arriba.
-¡Hasta luego! Y no aprovecheis para hacer cosas raras...- Se la oía a Lavi a lo lejos mientras reía a carcajadas.
- Que chica...- Suspiré. Oí como la puerta de abajo se cerraba, Lavi ya se había ido. Cerré la puerta de mi habitación y comencé a desabrocharme la americana.- Oye, Emily, ¿te apetece hacer algo?- Dejé la americana sobre la cama, justo al lado de donde ella se encontraba sentada.-¿Emily?- La miré. Estaba paralizada, completamente roja, mirando fijamente al suelo, apenas parpadeaba.
Me acerqué a ella. Estaba posado de pie, enfrente suya, apoyé mis manos sobre sus hombros.
-¿Estas bien? ¿Que te pasa?
Emily tenía la cabeza agachada. Ni siquiera me miraba, así que cojí y la levanté la cabeza con mi mano agarrandola la barbilla para que me mirara a los ojos.- ¿Qué pasa? Dime.
Entonces lo que pasó a continuación fue algo totalmente extraño. Emily pasó su mano por mi pecho, suavemente, acariciandome. Se levantó y con su otra mano acarició mis labios, luego mi pelo, hasta que dejó su mano en mi nuca. Me miraba fijamente a los ojos, aquellos ojos tan verdes... su color me atrapaba. Entonces ella siguió acariandome con su mano que aun tenía en mi pecho. Se pusó de puntillas y me besó. Fue un beso que no duro más de dos segundos, más que besarme simplemente rozó sus labios con los mios, pero eso fue más que suficiente. En ese momento no se que fue lo que me pasó, pero mi mente parecía estar en blanco y mi cuerpo comenzó a moverse por instinto. Agarre a Emily por la cintura y la besé.
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