Abrí los ojos. ¿Dónde estaba? ¿Qué me había pasado?
-¡Gray! ¡Al fin despiertas!
- Louise...
-¿Estas mejor?
- Si, gracias.- Dije incoorporandome.
- No, no te muevas, quedate tumbado en la camilla. El doctor ha dicho que te ha dado un ataque de ansiedad, pero que no entendía muy bien el por qué.
- Si...-Recordé lo que me pasó. Esa visión que tuve y el pánico que me entró, todas aquellas horrorosas sensaciones...todo.
¨Toc-toc¨ Llamaron a la puerta.
-¡Padre!- Dijo Louise.- Lo lamento mucho, no he podido ir a buscarle porque a Gray...
- Si, lo se, Lavi me lo ha contado todo. - Dijo él deteniendola.-¿Qué tal estas, hijo? ¿Estas mejor?
Asentí con mi cabeza.
Papa miró a Louise y esta pareció entender lo que él queria decir. Salió por la puerta y nos quedamos los dos solos en la habitación del hospital.
- Bueno, he oido que hace unos dias querias hablar conmigo sobre algo. Adelante, cuentame.- Dijo él.
- Veras...yo, antes tenía unas cuantas cosas que preguntarte. Ahora son miles.
- Tenmos todo el tiempo del mundo. Tranquilo.
- Bien, en primer lugar, el cuadro que hay al pie de la escalera.
- Si, ¿qué pasa con él?- Parecía estar preparado para dar la respuesta a una pregunta que él esperaba.
- ¿Que sabes de él?
- ¿A qué te refieres?
- Cuentame, cuentame todo a cerca de ese cuadro, cuando fue hecho, quienes son esas personas, las relaciones que hay entre ellas... - Puede que ya supiera parte de esa información, ya que Lavi me contó algo en su momento, pero quería confirmarlo y sobre todo quería saber la respuesta de mi gran duda.- ... y quien esta muerto o vivo.
Mi padre parecía darse cuenta de por donde iban los tiros y sin rodeos decidió contestar.
- Yo soy el adulto, tu el niño pequeño...
- Y la niña es la hija de un amigo tuyo, ¿no?
- Si, por lo visto Lavi te lo ha contado todo, ¿verdad?
- No. Eso es lo único que me ha dicho. La pregunté por el nombre de la chica, pero dijo que no lo sabía. Cuentame, cuentame todo lo que sepas sobre ella y su padre, tu amigo.
Su rostro comenzó a transformarse en uno lleno de ira, rabia y rencor.
- ¿Amigo? El padre de esa chica es el jodido cabron que te secuestró, el que utilizó a su hija como a un objeto para acercarse a ti...
- Entonces...- No puede ser, creo ir entendiendo poco a poco todo, pero aun no me quedaba una cosa clara.
- Si, ella es la hija de Allen Cavalone.
- Pero... si sois enemigos... ¿por qué si sabias quien era ella la dejabas juntarse conmigo?
- Hubo una época en la que él, Allen Cavalone, era uno de mis más importantes subordinados. Eramos grandes amigos y queríamos que nuestros hijos también lo fuesen. Pero un dia Allen decidió retirarse y dejar de ser mi subordinado. Del día a la noche decidió avandonarme para crear el su propia familia de mafiosos. Sin embargo su hija y tu os seguíais viendo, yo no le puse ningún reparo a esto. Fuí demasiado ingenuo. Un día me enteré que Cavalone era el mayor narcotraficante del norte de Italia. Las noticias que llegaron a mis oidos un mes más tarde era que su familia había llegado a creecer tanto como para llegar a rozar el prestigio de la familia Vandalam. Quisiera o no, él ya no era un amigo, si no un enemigo. Tenía que eliminarlo, si no queria ser yo el eliminado. Pronto nuestro subordinados estaban llegando a sus hogares ensangrentados, nos atacabamos unos a otros por la calle. Hasta que un día pasó aquello. Fuiste secuestrado.
- Entiendo...
- ¿Puedo preguntarte yo algo?
- Si, claro.
- ¿Por qué quieres saber si la pequeña esta muerta o no?
- Veras...- Le conté la visión que tuve la primera vez en aquel pasillo y la que tuve en la consulta del doctor Paul.- Ellas dos.. ¿Son la misma persona?
- Si. Lo más probable es que así sea. Las visiones que has tenido son del día en el que te secuestraron, y ese día estabas con ella. En cuanto si esta muerta o no puedo contestarte, puesto que no lo se.
- ¿Utilizó a su hija? No lo entiendo...
- Yo tampoco. ¿Cómo puede un padre poner en riesgo la vida de un hijo de esa forma? Se aprovechó de la relación que había entre vosotros dos y la ultilizó para ir a por ti, lo que ya no se es si su hija estaba al día del plan. Pero lo que si que puedo asegurarte es que ella también salió gravemente herida.
-¿Hay algún modo de contactar con ella? Necesito saber que esta bien, que se acuerda de mi...
- ¿¡Estas loco, Gray!?- De repente se alteró demasiado, se avalanzó sobre mí. Estaba agarrando fuertemente mis hombros y chillando.- ¿¡Cómo puedes decir eso!? ¿¡Quieres ser raptado otra vez!? ¿¡Es que no me has oido lo que te he dicho!? ¡Aun que consiguieras localizarla sin que Allen se diera cuenta, si ella llega a estar compinchada con él... iria a por ti otra vez! ¡No debes buscar a esa mujer! ¡Ni lo intentes!
- De acuerdo...- Dije un tanto asustado ante su reacción.- Pero... ¿por qué iba a traicionarme? Se supone que eramos amigos, ¿no?
- Tu... tu no sabes nada.- Dijo él soltando mis hombros.- Esa chica a sufrido mucho a causa de su padre. Cuando Allen empezó a conseguir poder también comenzó a creecer su odio por su hija pequeña, decía que era una inutil y que por mucho que lo intentara que nunca podría llegar a ser alguien y cosas así. Ella siempre ha hecho todo lo que su padre a querido, buscando así conseguir su aprobación. Olvidala, Gray, es lo mejor que puedes hacer.
- De acuerdo, lo intentaré...
- Así me gusta.- Dijo revolviendo el pelo de mi cabeza con su mano.
¨Toc-toc¨ llamaron a la puerta.
- Disculpad, vengo a tomar la temperatura del señorito Gray.- Era una enfermera.
Se acercó a mi y comenzó a desabrocharme los botones de la camisa. Puso el termómetro bajo mi axila y esperó de pie frente la camilla hasta que el termómetro pitó.
- ¿Aun tiene fiebre?
- No, señor Vandalam. Puede estar tranquilo. Porcierto, ahora en unos minutos vendran unos auxiliares a traerle a la habitación a un compañero.- Respondió ella.
- Espere un momento, señorita. Pedí expresamente una habitación individual.
- Lo lamento mucho, señor, pero tenemos todas las habitaciones individuales con dos o tres pacientes, esta paciente también pidió estar en una individual pero si el hospital no puede dar a basto con las pocas habitaciones de primera clase no se puede hacer nada. Si tiene alguna queja hagalo en recepción por favor.- Dijo la enfermera señalando de forma desafiante la puerta de salida.
Para mi asombro mi padre entró en el trapo como un niño de primaria, salió de la sala cerrando con un portazo. La enfermera y yo nos quedamos a solas.
Un silencio abrumador invadió la sala, cuando de repente fue interrumpido por el chirriar de la puerta al abrirse de nuevo. Como la enfermera había dicho, unos auxiliares traían a una chica en una camilla y la pusieron sobre la otra que había al otro lado de la habitación.
- ¿Qué la ha pasado?- La pregunté a la enfermera.
- ¿A ella?- Dijo dirigiendo su mirada a donde la nueva inquilina se encontraba.- Algo parecido a lo tuyo, de repente se desplomó en el suelo.
-¿Otro ataque de ansiedad como el mio?- Dije entre risas.
La enfermera y los auxiliares me lanzaron una atemorizante mirada.
- No es un tema que sea chisto.- Dijo ella saliendo por la puerta acompañada de los auxiliares. - Más tarde vendré a tomar tu temperatura de nuevo.
Se marcharon.
Vaya, con que tenía una compañera, ¿como sera? ¿Cual es su nombre? ¿Qué edad tendra? Tenía ganas de conocerla. No podía ver su rostro desde el ángulo en el que estaba situado. Tenía ganas de ver la cara de aquella chica de la que probablemente podría hacerme amigo, mi primera amiga desde que desperté. Me levanté de la camilla y comencé a andar hacia donde ella se encontraba tumbada en su camilla. Estaba tumbada dando la espalda a la puerta de la habitación y a mi, tenía su cara escondida entre las sabanas y su melena rubia. Aparté un mechón de su cara con mi mano, suavemente, lo más delicadamente posible para evitar despertarla y entonces fue cuando pude ver su rostro dormido.
¨Un momento, esta cara me resulta familiar."
De repente ella abrió sus ojos, me encontraba ante una penetrante mirada azul celeste. Esa chica... ¡Era la chica del estanque!
-¡Ahhh!- Chilló ella asustada.
Me asusté al ver como de repente abrió sus ojos. Pegué un salto hacia atras, con la mala suerte de tropezar y caer al suelo.
-¿Estas bien?- Dijo ella bajando de su camilla acercandose a mi, que me encontraba tirado en el suelo. Me ofreció su mano para levantarme, la tomé...- Espera un momento, tu cara me suena. ¿Nos conocemos?
- ¿Eh? ¿Qué? ¿Cómo dices?- Estaba atontado y un poco nervioso.
- Si, me parece haberte visto alguna vez.¡Ah! Claro, ya sé. Eres el chico que estaba en el refugio del puertecito del estanque. También eres ese chico de antes, el que me he encontrado en el pasillo del hospital, justo antes de desmayarme. Ya decia yo que tu cara me sonaba de algo.- Decia ella feliz con una enorme sonrisa en su cara.
- S-si, ese soy yo.
-¡Que bien! Estaba preocupada, pero al parecer con quien voy a compartir cuarto es una cara conocida.
¿Una cara conocida? ¿Yo era un conocido para ella? Vaya, esta chica parece ir rápido en lo que se trata a hacer nuevas amistades.
-¿Y por qué estabas preocupada?
- Pues porque no sabia con que tipo de persona iba a compartir habitación. Si te soy sincera eres la primera persona de mi edad con la que hablo desde que tengo conciencia, tenía miedo de no poder entablar conversación o algo por el estilo.
- Espera, ¿a qué te refieres con ¨desde que tengo conciencia¨?
- Si, bueno, veras... Yo perdí mi memoria y desde entonces no recuerdo gran cosa de mi pasado, solo tengo algunos vagos recuerdos en mi mente.
-¿En serio?- Pregunté atónito.- Que casualidad, a mi también me a pasado lo mismo. No recuerdo nada que este más lejos de lo pasado este último mes, que fué cuando desperté del coma.
-¿ Te estas quedando conmigo?- Preguntó ella.
-¡No! Es totalmente enserio. Te lo juro. ¿Cuanto es lo que logras recordar tu?
- El último año y medio, nada más.
-¿Y qué es lo que te pasó para haber perdido tus recuerdos?
-¡Oh! Pues veras...- Sus gestos faciales se volvieron tristes y apagados.
- Tranquila, no quiero forzarte a contarlo si no quieres.
- No, si no es nada. Solamente fue algo así como una pelea con mi familia. Estabamos discutiendo y sin querer se nos fue de las manos y caí por unas escaleras.
- Vaya... Debio doler.
- Jajajaja.- Rió ella.- No lo recuerdo, solo sé lo que me han contado.
- Claro, tiene su lógica.
-¿Y tu? ¿Qué fue lo que te paso?
Mierda. Sabía que esa pregunta iba a llegar en cualquier momento y por supuesto que no podía decirla que unos locos mafiosos me secuestraron, pegaron y drogaron, y que luego el super cuerpo de seguridad de mi padre, también mafioso, me había rescatado.
- Pueeees... veras...- Tenía que inventarme una buena trola ya, pero una buena, no como la última vez con lo del señor Netter.- ¡Un accidente! Si, si. Iba tan feliz yo con mi bicicleta por la calle y me dí.
-¿Con que?
- Con... con una farola, muy dura y bien hecha, por supuesto. Un leñazo tremendo, quedé en coma durante dos días.
- ¿Dos dias en coma? ¿Tan fuerte fue el golpe?
- Así es, es que asi contado es dificil de imaginarselo.
- Jajaja.- Volvió a reir ella.
Nos sentamos en el sofá que había en la habitación y charlamos durante un buen rato sobre nuestras reacciones al despertar sin tener ningun recuerdo, de la angustia que teníamos los primeros días y de como sentíamos que no podíamos confiar en nadie. Así nos tiramos una hora.
-¡Ah! Por cierto, aun no me he presentado. Soy Jeamy Nixon. Encantada de conocerte.
- Claro, yo soy Gray Van...- ¡No! ¡Gray! ¨Quiero que ante cualquier persona seas Gray Walker.¨ Las palabras de mi padre llegaron en ese instante a mi mente.- Soy Gray, Gray Walker. Encantado.
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