- Vamos Gray, abrochate rápido la camisa. Toma, aqui tienes la corbata.
- Gracias, no la encontraba por ningun lado.
- Esas mangas no estan bien colocadas. Ven aqui que te arregle.
Louise y yo estabamos en mi habitación preparandome para ir a hacer una visita al Doctor Paul.
Durante las dos ultimas semanas mi relación con Louise había crecido a cada segundo que pasaba.
El ruido del claxon de un coche nos indicó que ya era la hora.
Bajamos las escaleras a toda prisa y nos dirigimos hacia donde el coche esperaba.
-¿Padre? ¿Qué hace aqui?- Dijo ella al ver a nuestro padre hablando con el chofer.
- Ola Louise, Gray. Os estaba esperando, tengo algo para vosotros. Ten Gray.
-¿Qué es?- Pregunté curioso.
- Abre la caja y veras.- Dijo con una sonrisa.
-¿Una baraja de poker?
- Así es, era tuya. Siempre la llevabas contigo a todas partes antes de que te raptaran. La encontramos tirada en el suelo del jardín, cerca del area donde se encuentra el trastero. Esa baraja fue mi apoyo cuando tu desaparecistes pero ahora que ya estas de nuevo entre nosotros te la devuelvo.
- Muchas gracias, no la volveré a perder.
- Y para ti Louise tengo esto.- Se dió la vuelta y del coche sacó un archivador.- Aqui tienes, necesito que comprueves estos documentos, cuando lo hagas ven a verme, estaré todo el dia en la biblioteca.
- De acuerdo Padre.
- Bien, nos vemos.- Acarició mi pelo y con una sonrisa se marchó.
- Vaya, pues si que vas a tener trabajo. ¿Estas segura de que puedes acompañarme?- La dije mirando el grosor de aquel archivador.
- Por supuesto. Tu tranquilo, tampoco es tanto.
-¿Y qué son esos documentos? ¿Son de la empresa de papa?
- Así es, bueno, marchemonos que el Doctor nos espera.
Al parecer durante estas semanas mi salud había mejorado notablemente, mi cuerpo había sido desintoxicado al completo y ya no eran necesarios más medicamentos.
Cuando llegamos al hospital nos encontramos al Doctor Paul, el doctor que hasta el día de hoy a tratado mi caso, esperandonos con una libreta en la mano en frente a las escaleras de la entrada principal.
- Buenos dias.- Dijo él.
- Buenos días, Doctor, aqui estamos.- Saludó Louise.
- Bien, pues comencemos. El tratamiento de hoy va a ser algo especial, así que sintiendolo mucho, señorita Louise, hoy no puede acompañarnos.
-Oh, si, claro, por supuesto.- Louise parecia un poco molesta.- Te estaré esperando por aqui ¿de acuerdo?
- Si, luego te busco.- La dije despidiendome con la mano.
- Bien, Gray. Visto que no pareces aun recordar nada de tu pasado hoy trabajaremos en ello. Ven, acompañame por aqui.
Asentí con mi cabeza y seguí al doctor a través de ese parque que ya había visitado tantas veces que ya lo conocía de memoria. Aquel en el que ví aquella sonrisa, la que conquistó mi corazón y que por desgracia aun no he logrado volver a ver.
Llegamos a un edificio de cristal, transparente. En él había un gran sofá blanco y una mesa de madera con velas. En una esquina de la habitación había un escritorio repleto de libros, carpetas, archivadores y pergaminos. Incluso en el suelo había montañas y montañas de estos.
- Sientate allí.- Dijo el Doctor Paul señalando una de las esquinas del sofá. Él se dirigió hacia una de las montañas de libros y sacó un cuaderno, estaba lleno de polvo, el Doctor sopló la tapa y una nuve de polvo calló sobre los otros libros. Después se acercó a mi, abrió el cuaderno y seguido de esto se quedó observandome un rato, a continuación bajó de nuevo la vista al cuaderno y apuntó algo en el que él había traido. Se dirigió de nuevo al escritorio y dejó este cuaderno, quedandose con el polvoriento.
- Bien, ahora quiero que cierres los ojos, Gray, que los cierres y que intentes recordar algo de tu pasado.
- De acuerdo.
Cerré los ojos, intenté una y otra vez buscar en algún rincón de mi mente algo, cualquier cosa. Pensé en la visión que tuve, visión que no pude contarle al Doctor, puesto que tenía que ver con mi pasado como mafioso. Pero nada, no conseguía nada. Abrí de nuevo mis ojos y miré al doctor esperando a que él dijese algo.
-¿Y bien?
- Nada.
-¿En serio? ¿Nada de nada?
- Lo siento.
- Pero no te disculpes muchacho, tu no tienes la culpa de lo que te ha pasado. Veamos, no se, piensa en algún objeto, en algún lugar de tu casa que creeas que te puede ayudar a recordar algo. Venga, intentalo de nuevo.
Cerré mis ojos de nuevo, pensé en las palabras que Paul dijo e inmediatamente me vino a la mente el cuadro que hay a los pies de la escalera. Aquel cuadro en el que aparece un hombre en cunclillas y un niño y una niña con él. Entonces la cabeza comenzó a darme vueltas. Unas voces comenzaron a oirse en mi mente. ¨Gray.¨ Era la voz de una niña. ¨¿Gray, donde estas?¨ ¨Aqui, estoy aqui, encuentrame.¨Decía tambien un niño. ¨No te escondas Gray, sal por favor, sabes que no me gusta estar sola en la oscuridad.¨ ¨Tranquila, ya estoy aqui, sabes que no me separaré de ti nunca.¨ Aquellas voces... las oía en mi cabeza como si se trataran de dos niños pequeños jugando a mi alrededor. Cuando de repente las voces cesaron, la imagen del cuadro en mi cabeza desapareció y a cambio una chica, la chica de mi otra visión apareció. ¨¡No! ¡Detente!¨ Chillaba ella llorando, cuando de repente una bala la disparó en el estómago y ella calló al suelo.
-¡No!- Chillé abriendo de golpe mis ojos. No podí ser verdad, aquella chica de mi visión, ese disparo... ¿La mató? No podía ser verdad, ella era la unica que puede que sepa algo, estoy seguro que aquella primera visión y la que acabo de tener ahora tienen alguna relación, puede que sean del día en que me secuestraron. No. Ella tiene que estar viva.- ¡Tiene que estarlo!
-¿¡Gray!? ¿Te encuentras bien? ¿Que pasa? ¿Que has visto?- ¡El Doctor Paul! Me había olvidado de él.
- Nada. N-no es nada.- Dije con voz temblorosa.
-Gray, estoy seguro que lo que acabas de ver es un fragmento de tu pasado. Recuerda que yo estoy aqui para ayudarte a recuperarlo. Cuentame lo que has visto.
-¡Que no es nada!- Me levanté de golpe y salí corriendo de aquella habitación. Corrí y corrí sin dirección alguna hasta llegar a un embarcadero, allí había dos barcas pequeñas, como en la que iba montada la chica que vi la primera vez que vine aqui. En frente del embarcadero había una caseta. Entré en ella, parecía una especie de refujio para la lluvia. Me senté en una esquina en el suelo. No podía borrar aquella visión de mi cabeza. La imagen aparecía una y otra vez, aquella chica siendo disparada en el estómago...
-¡No! ¡Para! ¡Detente!- Chillaba sin ningun sentido, esperando que mi cerebro me oyera y dejara de reproducir esas imágenes.
-¿Estas bien?- ¿Quien era? ¿Quien me hablaba? Levanté mi cabeza y vi que bajo el marco de la puertase encontraba una chica. Era ella. Era aquella chica, la de la barca.
-¿Qué?- Pude articular al fin. Estaba completamente paralizado.
- Que si estas bien. ¿Te pasa algo?- Ella se iba acercando lentamente hacia mi.
-¡Señorita! Debemos irnos, si se retrasa su padre la reñirá.- Era aquel hombre mayor, el que remaba en la barca.
-¡Si!- Dijo ella. Corrió hacia la puerta y se fue junto al hombre.
Aun estaba de piedra, alucinado, aquella chica...
Aunque haya sido por unos segundos... He conseguido volver a verla. Pensé que ya se había ido, pero de repente asomó de nuevo su cabeza y con una sonrisa me dijo:
- No estes triste, por favor.- Y entonces desapareció.
Mi corazón dio un vuelco al ver aquella sonrisa, iba dirigida a mi. Pensareis que es algo ridículo, pero aquella sonrisa me ofreció esperanzas, me dió la fuerza para poder pensar que la chica de mi visión aun estaba viva, esa sonrisa me ayudó a recuperar el animo. Quien sabe, a lo mejor se logró recuperar en un hospital, mientras la bala no toque ningun órgano vital no creo que este en riesgo.
Me quedé pensando allí sentado hasta practicamente la hora de comer, cuando Louise apareció para recogerme y volver a casa. El tiempo se me pasó volando, lo unico que tengo en mente ahora es contarle a mi padre la visión que acababa de tener y sobre todo preguntarle por aquel cuadro. ¿Qué relación podia tener? ¿Puede que la chica de mi visión fuese aquella niña? No se, pero la probabilidad es alta, puesto que al pensar en aquel cuadro me han venido esas voces. Pero entonces... el niño pequeño del cuadro... ¿Soy yo? ¿Y el hombre... mi padre? Demasiadas preguntas y ninguna respuesta. Necesitaba hablar con mi padre.
Al llegar a casa bajé corriendo del coche, abrí la puerta principal de golpe y corrí como un poseso en busca de Lavi por toda la casa.
-¡Lavi! ¡Lavi! ¿Dónde estas? ¡Lavi!
-¿Si? Dime, ¿que ocurre? ¿Necesitas algo?
- Papa. ¿Dónde esta papa?- Pregunté ansioso.
- ¿El señor Vandalam? Se ha ido hace unos momentos, ¿necesitas algo de él?
- Si, bueno, no. Si, si le necesito, es urgente. ¿Sabes cuando viene? Dime que pronto, por favor.
- Bueno, no se, ha ido a una reunión de trabajo, no creo que tarde mucho si sale directamente y vuelve a casa. Si quieres le llamo y le digo.
- De acuerdo, dile que es urgente.
- Tranquilo, se lo diré.- Dijo ella como despedida.
-¡Ah! Lavi, espera un segundo. Cuando llames a papa, ¿puedes subir a mi habitación?
- Por supuesto, en un momento voy allí.
Subí a toda prisa las escaleras, entré en mi habitación y rebusqué por toda la sala un cuaderno, en el viaje en el coche pensé que sería buena idea ir anotando en un cuaderno todas las visiones que iba teniendo. En los cajones, los armarios, estanterias y nada, no se veía un cuaderno por ningún lado. ¡Debajo de la cama! Espera... ¿Debajo de la cama? Es imposible que haya un cuaderno debajo de una cama, pero bueno, por intentarlo no pierdo nada. Me agaché y extendí el brazo debajo de la cama en busca de algún bulto, pero no llegaba hasta el fondo. Asomé la cabeza para comprobar si al fondo había algo y para mi sorpresa encontré una caja. Corrí la cama para poder cojer la pequeña caja, esta tenía un lazo rojo atado que sujetaba la tapa. Tiré de él, destapé la caja y vi su interios, era algo así como un baúl de los recuerdos. Una enorme sonrisa se dibujó en mi cara, al fín tenía una pista más de mi pasado. Dejé mi valioso tesoro sobre la cama, volví a colocar a esta en su sitio contra la pared y me senté sobre ella a explorar el interior de la caja.
En su interior había una especie de libro con tapas de cuero, tenía un candado. Busqué la llave que podría abrirlo, pero no hubo suerte, no había ninguna llave. Puse el libro sobre la cama y continué mirando el interior de la caja. Había un taco de cartas atadas con una goma. Cojí la primera y la leí:
¨Querido Gray, papa aun no me deja salir, dice que mi educación es más importante que ir a pasear, así que aun debes seguir esperando por mi, espero que lo hagas y que no me abandones nunca. Muchos besos de tu chica favorita.¨
La letra de la carta era aun un poco torpe, debía de ser la letra de una niña de unos nueve años aproximadamente. Dejé esa carta y leí la siguiente:
¨¿Qué tal todo mi querido amigo? Mis lecciones han terminado y papa esta continuamente asistiendo a reuniones de trabajo, la proxima semana irá a un viaje de negocios de dos meses, tendremos todo el tiempo que queramos para estar juntos. Espero noticias tuyas."
¿Quien sera esta chica que escribe estas cartas? ¿Sera la que aparece en mis visiones? Esto también tenía que enseñarselo a mi padre cuando llegara.
Pasé unas cuantas cartas. La que iba a leer ahora tenía una escritura más confiada, más limpia y ordenada:
¨¡Muy buenas Gray! Tengo muchisimas ganas de verte. Este verano tenemos que ir juntos de nuevo a aquel descampado al que me llevaste a ver las estrellas la noche de San Juan del año pasado. Te mando un abrazo muy fuerte todo para ti."
Decidí cojer a continuación la ultima carta y leerla, era la más reciente, tenía una letra totalmente clara, era una caligrafia perfecta:
¨Querido Gray, cada día lo tengo más claro que nunca, algo esta pasando en esta casa, Padre esta cada vez más y más nervioso e irritable. Constantemente esta insultando a los empleados y chillandoles, cuando habla por telefono se enfada enseguida y evita hablar delante de nosotros. Se que algo pasa, mi nana me ha contado que en la empresa estan con un proyecto verdaderamente importante. También me ha dicho que debo cuidarme de mi padre, piensa que el podría llegar a utilizarme para conseguir su fin y que entonces sera cuando..."
El resto de la carta parecía haber sido arrancado. Rebusqué entre las otras cartas, pero el trozo no aparecía.
Aparte las cartas a un lado para seguir mirando el resto del contenido de la caja, más tarde en la noche continuaría leyendolas.
Había dos fotos, en una de ellas aparecíamos papa, Louise, Nate, Lavi, el señor Netter y yo rodeados de un montón de hombres. Todos íbamos vestidos con trajes de etiqueta. Estabamos situados en los escalones que se encuentran ante la entrada a la mansión.
La otra foto me dejo un tanto impresionado. ¡Era la chica de mi visión! Estaba junto a un yo más pequeño, en esa foto tendríamos cerca de doce años. Ella también parecía ser de una familia adinerada. Llebaba un vestido bastante elegante, al igual que yo con chaqueta y una corbata un tanto remolona.
Aparté las fotos y saqué el ultimo objeto que había en la caja, se trataba de una concha, era blanca. ¿Que hace una concha aqui? ¿Que significaría?
- Gray.- Lavi llamó a la puerta.- Ya estoy aqui.
Guardé todo corriendo de nuevo en el interior de la caja y la metí en el cajón de la mesilla.
- Pasa, Lavi. Adelante, ¿qué es lo que te ha dicho papa?
- Ha dicho que en cuanto acabe que va a volver directamente a casa. Por cierto, ¿para qué querias que subiera?
- Ven, acompañame.
Salí de la habitación seguido por Lavi, bajamos las escaleras y me paré frente al cuadro en el que aparecía aquel hombre con los dos niños.
-¿Qué es lo que sabes a cerca de este cuadro?- La pregunté sin ningún rodeo.
- No mucho, lo normal.
-¿Quienes son?
- Este hombre es el señor Vandalam, tu padre. Este niño eres tu y...
-¡Ella! ¿Quién es ella?- La interrumpí bruscamente. Ella pareció darse cuenta de mi gran interes en esa chica.
-¿Por qué te interesa tanto saberlo?- Preguntó Lavi.
- Necesito saberlo, por favor Lavi, es importante.
Lavi me dirigió una mirada de sospecha pero al parecer decidió contarme algo y no seguir haciendo preguntas.
- Es la hija de un antiguo amigo de tu padre, eso es todo lo que se.
-¿Y su nombre? ¿Qué hay de él?
- Lo siento mucho, pero lo desconozco.
-¿Cómo que no sabes su nombre?
- De verdad que no lo se. ¿Por qué razón iba a ocultartelo?
-¿Sabeis algo de ella?
-¿A qué te refieres?
- Si, que si sabeis si ella se encuentra cerca, algo, cualquier cosa, donde vive, si se puede contactar con ella.- Miré a Lavi, parecía algo nerviosa y tensa.- Si esta viva...
- ¿¡Co-cómo!? ¿Por qué iba a estar muerta?- Bingo, estaba claro que Lavi sabía algo, se la veía un poco incómoda con el tema. Intenté disimular un poco cambiando totalmente la temática de la conversación.
- Ya va a ser hora de comer, ¿no es así?
-¡Claro! Enseguida mando a la cocina que preparen la comida. Tu mientras espera en el salón, cuando este todo listo te abisamos.
Lavi huyó rápidamente a la cocina mientras sacaba del bolsillo su telefono móvil, se lo acercaba a la oreja y miraba hacia atrás, donde yo estaba y me sonreía.
Estaba claro que mi chica misteriosa era ella, esa niña del cuadro y la de mi visión eran la misma persona.
· · ·
- Vamos, vamos, conteste señor Vandalam.
-¨El móvil al que usted esta llamando se encuentra apagado o fuera de cobertura. Si lo desea deje su mensaje después de la señal. Piii-¨
- Señor Vandalam, soy yo, Lavi. Vuelva a casa enseguida. Es urgente. El señorito Gray esta empezando a mostrar interes por el cuadro de la escalera principal. El que usted aparece con su hijo y la hija de Allen, tiene cierto interes en ella, en la pequeña Cavalone.
· · ·
Vaya aburrimiento. Ya había pasado una hora y media desde que Lavi dijo que iba a traerme la comida.
- Me aburrooooooooo...
Estaba pasando canales en la televisión, uno, otro, otro... Sin ver nada.
¨Grrrr¨ Eran mis tripas, no paraban de rugirme una y otra vez. ¨¿Qué será lo que esta haciendo Lavi? Voy a morir de hambre si sigo esperando, mejor voy a buscarla.¨ Me levanté del gran sofá color crema y apagué el televisor.
- Haber... ¿Dónde estará Lavi? Iré a la cocina.
Iba camino a la cocina cuando oí unas voces que provenían de la entrada a la casa.
- Bienvenida de nuevo, señorita.
- Gracias.- Era Louise, acababa de llegar de la calle.- Ola Gray. ¿Qué tal te ha ido hoy?
- Ola Louise. ¿Acabas de llegar?
- Si, ¿Para qué preguntas? ¿Acaso no es evidente?- Contestó ella con una amable sonrisa.
- Si, bueno, ya. Era para saber si habías visto a Lavi, pero si acabas de llegar...
-¿A Lavi? Pues si, si que la he visto.
- ¿Enserio? ¿Dónde?
- La verdad es que hoy estaba muy rara, se la veía un poco abrumada. De hecho a venido a buscar a Padre.
-¿Cómo?- Pregunté extrañado. Se suponía que Lavi estaria en la cocina y ahora Louise...¿me dice que ha ido a buscar a mi padre?
- Si, tu padre y yo veníamos de arreglar unos asuntos sobre los negocios y cuando hemos bajado del coche, Lavi estaba a fuera de la casa, en los escalones, esperando a Padre. Le dijo que tenía que hablar urgentemente con él y los dos entraron a prisa a casa.
- Vale, muchas gracias.- La dije despidiendome de ella mientras subía las escaleras.
¿Qué es eso tan urgente que tiene que hablar con mi padre? Si quieren hablar a solas lo más seguro es que esten en la biblioteca.
Iba dirección a la biblioteca a toda prisa, no sabía muy bien la razón, pero algo me decia que necesitaba enterarme de aquel mensaje tan importante que tiene Lavi para mi padre, pero pronto tuve que detenerme. Ante la puerta, erguido cual palo de poste, se encontraba el señor Netter. Aquel hombre de dimensiones tan descomunales y que tan poco confianza me producía no me dejará atravesar esa puerta, pero no hay otro modo más que este, así que decidí intentarlo, si no me dejaba pasar ya improvisaría algo.
Continué caminando como si nada, hasta llegar a la puerta. Me paré y miré a los ojos al grandullón.
- Ola...¿Qué tal?- Le dije en plan pasota, como si nada, acercando mi mano al pomo de la puerta. Pero el grandullón agarró fuertemente mi muñeca y con la mirada más intimidadora que puedas imaginar me dijo:
-¿ A donde crees que vas, enano?
-¿Perdona? ¿A quién llamas enano? ¿A caso no sabes quién soy?
- Jajajaja.- Rió a carcajadas el señor Netter.- No me hagas reir.
-¿Te estas burlando de mi? Que sepas que soy Gray, Gray Walker, hijo del señor de esta casa, hijo del mismísimo Grell Vandalam. Así que te ordeno que me dejes pasar ahora mismo, si no atento a las consecuencias.
- Venga, chaval, de verdad crees...¿que esp es una amenaza? Mira, vuelve a tu cuarto a jugar con tus muñequitas, el señor Vandalam esta ahora mismo muy ocupado como para estar escuchando el llanto de una nenaza. A pedido que no le moleste nadie, ni siquiera su familia, así que largo.
- Te vas a enterar, no te creas que te vas a ir así de rositas como si nada después de haberme insultado. A mi, al grandisimo Gray Walker.- Me fui, o eso era lo que quería que él pensara.
Cuando ví que miraba su reloj comprendí que aquella era mi oportunidad para poder entrar ahí.
Me giré bruscamente, agarré el pomo de la puerta. ¨¡Si, venga Gray, que ya estas dentro!¨ Pensé, pero...¨¡Mierda!¨ El gorila había agarrado mi otro brazo.
-¿Pero qué haces animal?- Chillé.
Estaba retorciendome el brazo tras mi espalfa, mientras yo estaba empotrado contra la puerta. Dolía mucho. ¿Qué era esa conversación tan importante que estaban teniendo esos dos como para impedir de esta manera que alguien entrara, y más siendo su familia?
Sentí como mi hueso se estaba retorciendo, a este paso iba a desencajarmelo del hombro y además ahora estaba intentando agarrarme el que estaba sujetando aun el pomo.
Tenía que escapar. ¿Pero cómo? ¡Pues claro! ¿Cual es la táctica más fácil para liberarse de alguien que tienes encima? Cojí impulso con la pierna y esta fue directa a parar a su entrepierna.
- Jajajaja, después de todo eres una nenaza.- Rió el gorila sin inmutarse.
¿¡Qué!? ¡¿Cómo?! ¿Que narices es este tio? Esta como si nada, ahora mismo tendría que tener sus partes bajas hechas tortillas. ¿De verdad es humano?
Aprovechando mi momento de alucinación el invencible gorila agarró finalmente mi otro brazo y también lo retorció tras mi espalda.
- ¡Para! Me los vas a romper.
¿Qué más podía hacer? Estaba perdido, no se me ocurría nada más y si continuaba oponiendo resistencia me iba a quedar sin brazos.
El señor Netter comenzó a andar acercansose a la pared, cuando instintivamente apoyé los pies sobre ella y comencé a caminar sobre la pared hacia arriba hasta que llegué a la altura del señor Netter. Pegué un salto hacia atras. El señor Netter soltó mis brazos. Pasé por encima suya y caí al suelo. El enorme gorila estaba desconcertado, se giró hacia donde yo estaba y antes de que lograra mover un músculo cojí el jarrón que estaba situado sobre la mesa que se encontraba a mi derecha y le golpeé en la cabeza.
El señor Netter cayó inconsciente al suelo. Estaba sangrando un poco por un corte que tenía en el cuello. ¨¿Me habré pasado? No, que va, ni un poco, que me hubiese dejado pasar desde un principio.¨
La puerta de la biblioteca se abrió de golpe inesperadamente.
-¿Qué es todo este alboroto?- Era mi padre, estaba asomando la cabeza por la puerta y miraba en busca del señor Netter, quien se encontraba inconsciente en el suelo.- ¿Pero qué?- Enconces me vió a mi, con el jarrón semi roto aun en mis manos.- ¿Qué es lo que ha pasado aqui?
Hay madre, no sabía donde meterme, estaba paralizado. ¿Qué iba a decirle ahora? Me iba a caer una señora bronca, y de las gordas.
- Veras papa...yo...- No podía decirle la verdad, no podía decirle que lo había hecho porque él no me dejaba espiar su conversación.- Papa...yo...¡Es que yo iba tan tranquilo por este pasillo, alegre de la vida, inocente cual niño de seis años, cuando este señor se avalanzó sobre mi y empezó a decirme que quería violarme! ¡Oh, papa! ¡Que miedo tenía! ¡El intentó agarrarme los pantalones! ¡Y yo estaba en una situación tan desesperada que lo unico que se me ocurrió era golpearle con el jarrón!- Dije entre falsos sollozos. Era imposible que se creyese ese. ¨¿De verdad no podía haber dicho otra cosa?¨
-¿ Pero, qué dices hijo? ¿Cómo iba el señor Netter a hacer semejante cosa?
- ¡Si papa! ¡Lo ha hecho! ¡Yo tampoco queria creerlo! ¡Jamás imaginé que un hombre podría llegar a tener ese tipo de deseos!- Yo seguí lloriqueando como podía, intentando hacer que se tregase mi enorme trola.
Mi padre me estaba mirando con cara de no entender nada, estaba anonadado.
Entonces el señor Netter comenzó a despertarse y agarró mi pierna. ¨¡Oh, no! ¡Mierda! ¿Qué hago? ¿¡Qué hago!?¨ Pensaba. Si el gorila despertase ahora sería mi fin. Volví a golpearle la cabeza y este volvió a desmayarse. Levanté mi cabeza para ver si mi padre me había visto. Efectivamente, lo había visto. Esvocé una pequeña sonrisa muy poco convincente.
-¿Ves? Te lo dije. Mira, mira como ha agarrado mi pierna. Lo has visto. ¿Cierto?- Me temblaban las manos, mi voz apenas pudo pronunciar estas palabras. El corazón me latia a mil. ¨¡Me va a pillar, me va a pillar!¨ Estas palabras no paraban de sonar en mi cabeza. Me sudaban las manos, la frente... todo el cuerpo en si lo tenía hecho una sopa.- ¡Papi! ¡Oh papi! ¡Que miedo he pasado!- Dije intentando convertir mi ultima reserva de agua en lágrimas mientras me abracé a él. El jarrón calló de mis manos y jue a parar a la cabeza del señor Netter de nuevo.
En esos instantes parecía una chica, aunque me cueste reconocerlo.
- Bueno, a ver.- Dijo al fin mi padre. La verdad es que aun estaba un tanto desorientado.- Lavi, lleva al señor Netter a que le curen la herida que tiene, yo voy a llevar a mi hijo a su habitación.
- Si señor.- Lavi salió de la biblioteca. Se agachó a recoger del suelo al señor Netter. Apoyó un brazo de aquel hombre en su hombro y medio a rastras se fue por el pasillo. ¿Cómo podía una mujer tan joven y de esa pequeña estatura con un gorila como ese? De un momento a otro la delicada Lavi iba a caer al suelo y ser aplastada por esa cosa.
- Vamos hijo, te llevaré a tu habitación.- Dijo mi padre separandome un poco de él. Me pasó su brazo por mi hombro y nos dirigimos hacia mi habitación.
Cuando llegamos a la puerta de la sala él se quedó bajo el marco y me dió un pequeño empujón para que entrara.
- Anda, acuestate y descansa.
- Pero tengo hambre. ¿Que hay con mi comida? Aun no me la han servido.- Dijo apoyando la mano sobre mi habriento estómago.
- Te acaban de intentar violar...¿y estas pensando en comer?- Contestó él con una sonrisa en la cara.
- Si, bueno, claro, ya sabes, es que soy así. Jajajaja.- Esta claro que no se lo ha tragado.
- Ahora mando a que te suban algo.- Dijo mientras cerraba la puerta.
Aquella sonrisa que tenía, nunca le había visto sonreir, siempre estaba serio. Puede que después de todo haya logrado animarle un poco, siempre se le ve tan apagado, con una mirada tan triste y sin vida en sus ojos... ¿¡Pero que estoy diciendo!? Puede que ahora por el momento le haya hecho gracia a él la broma, pero ya veras cuando despierte el gorila...¡Soy hombre muerto!
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