- Ten, Gray. - Lavi me ofreció una manta para secarme, me la puse alrededor del cuerpo, agarré la taza de café caliente que tenía ella en la mano y tomé un poco. Justo en frente mia se encontraba mi padre sentado en la butaca de enfrente, simplemente nos separaba una pequeña mesa de cristal en la que había cuatro periódicos y el café de mi padre. - Señor, ¿quiere una manta?
- No, gracias. - Sacó del bolsillo interior de su chaqueta un puro y comenzó a fumarlo.- Repito por tercera vez: ¿qué es esa reacción que estas teniendo?- Su mirada furtiva estaba clavada en mi.- Contestame Gray.
No tenía ganas de hablar, tan siquiera de respirar... solamente quería seguir acurrucado entre aquella manta y recibir su calor mientras sostenía con mis dos manos aquella taza.
- Jea-my...- Susurré inconscientemente.
- ¡Deja de repetir el nombre de esa zorra manipuladora y contestame de una vez! - Levantó el brazo en señal de que me iba a dar otro puñetazo como el de antes, sabía que si quería lo podía esquivar perfectamente, pero no quise, simplemente me quedé sentado esperando aquel impacto sobre mi.- Louise...
Levanté mi mirada sin el más minimo indicio de vida en mi rostro y alma. Allí se encontraba Louise, entre mi padre y yo, sosteniendo aquel puño.
- Espera, - dijo ella- la violencia no nos lleva a ninguna parte.
- No es ninguna zorra manipuladora. Ella es Jeamy, Jeamy Nixon, no es ninguna Cavalone ni nada por el estilo, todo esto es mentira.- Murmuré.
- ¿Pero qué dices? ¿Sigues intentando cubrirla?
- Yo no sabía nada.- Apenas oía mi propia voz.
- Gray, querido hermano, yo te creo, pero por favor, si no nos cuentas la historia con todo detalle no podremos saber nada.- Era la cálida y amable Louise de siempre. Lo que no entendía era cómo después de aquella discusión que tuvimos ahora me este apoyando.- Cuentanos.- Dijo ella agachandose a mi lado. Mi padre volvió a sentarse.
- Por favor, Gray, quiero creerte.- Dijo él.
Entonces alcé la mirada unos segundos y miré a mi padre a los ojos, "adelante, cuentamelo" parecian decir estos.
Tomé un sorbo de mi taza y bajé de nuevo mi mirada.
- Ví a Jeamy por primera vez montada en una barca en el lago que hay en frente del hosptial. Alguna de las veces que iba allí la veía, hasta aquella vez cuando me ingresaron en él por aquel ataque de ansiedad, cuando me trageron a aquella compañera de habitación. Era ella, se llamaba Jeamy Nixon, me contó que ella también perdió la memoria. Nos fuimos conociendo y haciendonos amigos, siempre estabamos juntos y lo pasabamos tan bien... pero un día me tuve que ir del hospital, me habían dado el alta. Desde ese día no la volví a ver en un tiempo hasta que un día que fuí de nuevo a aquel parque con la esperanza de encontrarla allí. La ví, aunque ella actuaba un tanto extraño, decía que tenía que irme, que era mejor que quedaramos en este mismo lugar esa noche a las doce. Cuando llegué a casa me enteré de que Emily se iba a quedar a dormir aquí, más concretamente en mi habitación y eso entorpeció las cosas. Cuando me fuí a ir ella se puso histérica y entonces comenzó a dispararme, decia que queria matarme. Al final conseguí dejarla inconscientee pero ya me había disparado, como no podía dejarla en la calle la metí en casa. Cojí la moto y me fuí. Allí encontré a Jeamy y estuve solamente como diez minutos, incluso menos, con ella hablando y entonces se dió cuenta de mi herida.- Hice una pausa para tomar un sorbo de café.- Y me desmayé, cuando me quise despertar me encontraba ya en el hospital en una camilla. Pregunté a la enfermera por Jeamy y me dijo que ella era quien me había traido y que había dejado una nota. Desde entonces no la he vuelto a ver.
- ¿Qué ponía en la nota?- Preguntó Louise.
- "Lo siento Gray..."- La dije.
- ¿Nada más?- Inquirió ella.
- Bueno...- Creo que comencé a ponerme rojo.- El resto es privado.
- Venga...Dime todo lo que ponía.
- "Lo siento Gray, te quiero"- La dije un poco de mala gana.
- ¿Eso es todo?- Preguntó mi padre.
- Así es. Esa es la verdadera historia. Lo que te dijo Emily era todo mentira, yo no sabía nada sobre que Jeamy fuese la hija de Allen Cavalone, y la verdad es que desearía seguir sin saberlo.
- Entonces... ¿Por qué me mintió Emily?- Preguntó él.
- No lo se, si te digo la verdad es algo imposible el intentar saber que es lo que piensa esa chica.
- A mi desde el principio no me pareció muy buena persona. No se por qué quieres casarle con ella.- Dijo Louise.
- Pero no lo entiendo... ¿Por qué razón lo haría?
- Padre, deje de darle vueltas y valla a descansar.- Louise se acercó a su lado y le acompañó a fuera.
Yo me quedé allí sentado al lado de la lumbre de la chimenea tomando mi café.
Toc-toc. Tocó alguien la puerta. Estaba abierta y se veía unos pequeños ojos llenos de preocupación observando mi figura.
- Lavi...
-¿Puedo...pasar?- Preguntó ella con timidez.
- Claro, adelante, pasa.
Lavi entró con pasos lentos y tímidos al interior de la sala y se sentó en el reposabrazos del sofá en el que yo me encontraba y con su delicada mano acarició mi pelo. Lavi sonreía, pero su mirada parecía triste, inquieta.
- ¿Estas bien?- Preguntó
- Si, estoy bien. Tranquila.- La dije. Ella continuaba acariciando mi pelo.- Lavi, ¿tu crees que Emily Heatherfer lo único que quiere de mi es mi apellido?
-¿ Cómo? No, ella puede parecer una chica un tanto precipitada, incluso la podrías llamar psicópata. Cuando se obsesiona con algo no para hasta que lo consigue y hace cualquier cosa que este en sus manos para que aquello que desea sea suyo, cualquier cosa. Andate con cuidado querido Gray, ella no quiere tu apellido, te quiere a ti.
- Ya veo...Llegar a tal extremo...-Murmuré.
- ¿Qué extremo?- Al parecer Lavi aún no se había enterado de lo sucedido recientemente.
- Al parecer le contó a mi padre que estaba aliado con Jeamy Cavalone para apartarme de ella. Cuando yo ni siquiera sabía que ella era una Cavalone.- Dije con desanimo.
- ¿Y cómo es que ella si que lo sabía?
- Ni idea, puede que me halla visto con ella y la haya reconocido o algo similar.
- Yo lo sigo viendo algo raro, ¿no crees?
- De todas formas ya da igual. No tiene importancia lo que pase con Jeamy.- Me levanté del sofá, me acerqué a la chimenea y me puse en cunclillas ante ella.- Ella es otra falsa...- Saqué del bolsillo de mi pantalón aquella nota que me dejó. "Lo siento Gray. Te quiero" Leí para mis adentros. Por mucho que lo sienta y ahora se vaya no va a cambiar el hecho de que todo el tiempo que estuvimos juntos estuvo ocultandome algo tan importante.
Lavi se levantó y se acercó a donde me encontraba. Se puso de rodillas a tras de mi y apoyó su cabeza en mi hombro izquerdo.
-¿ Qué es?- Preguntó.
- Nada importante.- Agarré aquel trozo de papel y con él en mi puño estiré el brazo sobre la lumbre. "Sueltalo Gray. Olvidate de ella." Decía mi mente. "No, no lo hagas, búscala." Decía mi corazón, ¿a cual de los dos debía hacer caso?
- Gray...- Lavi agarró el puño que contenía la nota de Jeamy.- No lo hagas.- Apartó mi brazo del fuego y puso mi puño junto a mi corazón. Ella sonreía, sus ojos brillaban con la leve luz de la lumbre.- No se muy bien el contenido de este pequeño trozo, pero al parecer esta lleno de sentimientos, ¿no es así?, si en algún pasado algo salió mal no tienes por qué preocuparte, lo verdaderamente importante es el presente, ten fé, no todo es lo que parece.- Lavi soltó mi mano y me abrazó.- Sigue adelante, nunca te detengas.
-La-Lavi...- Aquellas palabras supieron llenar aquel vacío que había en mi corazón.- Gracias.
· · ·
Puede que ayer Louise me defendiese ante mi padre y me apoyase en lo sucedido pero al parecer hoy volvía a ignorarme como de costumbre desde aquella discusión que tuvimos sobre mi decisión por convertirme en mafioso para recuperar todos mis recuerdos al completo. Ya me había encontrado con ella un par de veces en la casa y por mucho que intentase entablar conversación con ella no salía ni una palabra de su boca.
En ese momento, cuando pasaba en frente de la entrada a la mansión, en una de mis persecuciones tras Louise, entraron mi padre con dos de sus hombres y con Netter.
-¡Chaval!- Dijo este.
- Netter...¿Que tal estas?- Pregunté.
- Bien, no fue nada comparado con tu golpe con aquel jarrón aquella vez que intenté violarte. Jajajaja.- Rió a carcajadas. Mi padre también lo hizo.
- Amigo mio, ahora lo que tienes que hacer es descansar, ¿de acuerdo?
- Si, usted tranquilo señor Vandalam.
- Porcierto Gray, hoy iras a entrenar con ellos dos, el es Jony y este otro Mikel.
El señor Netter y mi padre subieron las escaleras al piso de arriba.
- Bueno, Vandalam, ¿nos vamos?- Dijo uno de ellos.
El tal Jony montó en el asiento del conductor de un mercedes y Mikel atrás, conmigo.
- Así que hoy entrenaré con vosotros dos.
- ¿Con nosotros dos?- Dijo Jony.- Para nada, nosolo estamos nosotros dos hoy contigo.
- Hay cuatro hombres más ya en el gimnasio esperando nuestra llegada.- Añadió Mikel.
- ¿Seis? Es algo imposible, practicamente peleo a la par con Netter, no duraré nada contra seis a la vez, además no me habeis dado ni tiempo a que cojiese mis armas.
- ¡Wow, wow, wow! ¡Te vas a llevar una gran desilusión si piensas que nosotros seis tenemos la misma fuerza y tecnica que el señor Netter! El es el principal guardaespaldas, tu padre no va a ningún lado si él no le acompaña.- Dijo Mikel.
- Así es, y en cuanto a lo de tus armas no te preocupes, como mafiosos que somos siempre llevamos munición de más, ten.- Dijo Jony pasandonos con una mano una a una cuatro maletas al asiento trasero.
- Vamos, que sois la mierdecilla de la familia, que este entrenamiento no es más que para pasar el rato.- Dije cojiendo aquellas maletas. Las apilé sobre mis piernas, una sobre otra, aquellos vultos pesaban más de lo que pensaba.
- Hey chaval, tranquilo, primero nos pones por los cielos comparandonos con el señor Netter y ahora nos infravaloras.- Dijo Jony un tanto mosqueado.- No somos ninguna mierdecilla.- Mientras él hablaba yo comencé a abrir las maletas, era algo increíble, había todo tipo de armas, llevar todo esto encima y cargado es un delito tan grave como para que te condenen en la carcel de por vida.- Somo el equipo especial de artillería, nosotros somos expertos en manejar armas.-Concluyó Jony.- Me quedé petrificado al abrir la ultima maleta que tenía.-¿Quieres aprender a usarlo?- Cogí aquella impresionante y descomunal arma entre mis manos. El sentimiento que se tiene al tener un bazoca en tu poder era increible.
- Espera a conocer a Vinny, él si que sabe de armas y precisión.- Dijo Mikel.
Esta gente... Era increible, estaba deseando comenzar a entrenar con ellos.
Cuando llegamos a las puertas del gimnasio otro mercedes se encontraba aparcado justo en frente nuestra. Jony bajó del veículo y se acercó al otro mercedes. Golpeó la ventanilla del conductor con su dedo y habló algo con este. Al rato volvió a su asiento y arrancó de nuevo.
- Hey, espera. ¿No veníamos a entrenar?- Pregunté un tanto confuso.
Jony se giró y me miró.
-¿ Si disparases uno de estos en un edificio cerrado que crees que pasaría?- Preguntó apoyando su mano sobre la maleta metalizada donde se encontraba el bazoca.
- Eeee... Bueno, tienes razón, pero ¿a donde vamos a ir a hacerlo?
- Nos vamos de acampada Gray Vandalam.- Dijo Mikel.- Vamos al medio del bosque, donde nadie podra encontrarnos.
- Así es, nos dirigimos al campo de entrenamiento del Equipo Especial de Artilleria Vandalam, más conocido como la Zona EEAV 201.
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