miércoles, 18 de enero de 2012

XI - Amor, dulce e irracional sentimiento.

"Buscame." Oí de repente la voz de Jeamy en mi cabeza.
 - Jeamy...- Aparté a Emily de un empujón y esta calló sobre la cama.
-¿Que pasa Gray? ¿No te gusto?- Dijo ella haciendo pucheros.
- No, no es que no me gustes, es solo que yo... No puedo, no puedo hacer esto.
-¿Pero por qué? Lo sabia, depués de todo hay otra. ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué Gray!? ¡Se supone que eres mi prometido! ¡Solamente tienes que tener ojos para mi! Es esa Jeamy, ¿verdad? ¡Tienes que olvidarte de ella!
- Emily...yo... No, no se que decir. Respecto a lo de que soy tu prometido... No puedo casarme contigo... Lo siento.- Dije evitando cruzar mi mirada con la suya.
-¿Qué? ¿Cómo que no puedes? No entiendo.
- Veras, apenas te conozco, simplemente llevamos dos dias hablandonos, eres practicamente una extraña para mí. Además, si me caso contigo va a ser cuando yo cumpla los diecinueve años, es demasiado pronto, en esa época es cuando más se supone que voy a hacer el loco, no es edad para casarse...- Lo que ocurrió a continuación no lo ví venir. De repente Emily se levantó y me dio una bofetada en la cara.-¿Qué? ¿Quién te crees que eres? - No tenía palabras, me pillo totalmente por sorpresa.
-¡Te odio!- Emily salio de la habitación corriendo.
Suspiré. Comencé a vestirme.
No podía creer lo que me acababa de pasar, la forma en la que me había dejado llevar por mis impulsos... Todo. No se que pensar aun, si no hubiese llegado a oir la voz de Jeamy en mi cabeza no se que es lo que habría pasado.
"Buscame... No me dejes..." Volví a oir en mi cabeza, era como si estubiera llamandome desde algún lugar. ¿Y si era una especie de sexto sentido que me estaba avisando de algo? Jeamy decia que la buscara, pero ¿donde?
Entonces, al abrocharme el cinturón del pantalón calló del bolsillo la baraja de cartas de poker, las recojí del suelo y las contemplé...
"¡Claro! En el parque que se encuentra en frente del hospital, allí fue donde la conocí." Pensé.
Guardé la baraja de nuevo en el bolsillo de los pantalones, me abroché la camisa blanca de manga corta y salí a toda prisa de la habitación para bajar las escaleras, pero allí me encontre a Emily sentada en el suelo, decidí ignorarla y continué bajando.
-¡Gray! ¿A donde vas?- Me dijo ella levantandose de golpe y persiguiendome hasta la puerta, no hacia el más minimo indicio de prestarla atención, pero era demasiado persistente, así que al llegar a la puerta y salir se la cerré en sus narices.- ¡¡Gray!!- La oí chillar desde la calle, estaba golpeando la puerta y gritando como loca.
Bajé los pequeños escalones que llevaban a la zona de descarga de los coches donde había aparcados varios de ellos, entonces uno de los vehículos llamó mi atención, una moto estaba estacionada al lado de la limusina negra de mi padre. No me lo pense dos veces, monté sobre ella y al parecer mi cuerpo se movia solo, parecia reconocer esta moto, era como si ya hubiese montado en ella más de una vez.
Arranqué la moto y me dirigí hacia el parque.

                                 ·                              ·                          ·

Llegué escopetado. Necesitaba saber si mi presentimiento era cierto o no y ver a Jeamy en estos momentos se convirtió en mi mayor prioridad. Baje a toda prisa de la moto y esta calló al suelo. Salí corriendo dirección al estanque. La busqué en las barcas, pero no la encontré. Corrí por todos los jardínes pero ella no estaba allí. Tras más de media hora corriendo en busca de Jeamy no podia más.
Me senté bajo la sombra de un árbol a descansar, entonces sin saber de donde, apareció una chica rubia con sombrero de paja y vestido blanco andando ante mi. Era ella.
-¡Jeamy!- Me levanté corriendo y la abracé por la espalda.
Una ráfaga de viento sacudió el lugar y se llevó el sombrero de paja a unos metros de distancia de nosotros.
-¿Gray? ¿Eres tu? ¡Qué alegría verte de nuevo!
- Jeamy...- Mi alegría era máxima en esos momentos, tenerla de nuevo antes mi... era algo increible.- Tenía tantas ganas de verte, incluso sentia tu voz llamandome...
-Escucha Gray, yo tambien tenia muchisimas ganas de verte de nuevo, pero no puedes quedarte aqui mucho tiempo, tienes que irte.
- Pero...¿por qué?- No entendia lo que queria decir con eso. Después de haber estado tanto tiempo sin verla y ahora que al fin había logrado encontrarla no podia irme así como así sin más.
- No puedes quedarte, no debes, por favor, no quiero que te pase nada.- Dijo ella muy preocupada.
-¿Jeamy? ¿Estas aqui?- Se oyó a lo lejos una voz grave.- ¡No hagas el tonto y ven ya!- Era la voz de un hombre, parecía estar cabreado.
- Vete por favor...- Dijo Jeamy empujandome hacia unos arbustos.
- ¿Pero quien es?- Pregunté.
- ¡Vete! Si no algo malo pasará.- Decía ella con ojos llorosos cada vez más preocupada.
- De acuerdo, ya me voy, pero antes prometeme que nos volveremos a encontrar.
- Si, tranquilo, no te preocupes. Pero escondete ya.- Jeamy me tiró tras un arbusto, caí al suelo, ella se agacho y susurró en mi oido:- Esta noche, a las doce en punto, coje una barca y ve a donde fuimos la ultima vez.
-¡Jeamy!- Gritó aquella voz de nuevo, esta vez se le oía más cercano. Era un hombre trageado, vestido de negro. No le veía la cara pues las plantas le tapan el rostro desde el angulo en el que me encontraba.- ¡¿Que hacias!? ¿¡Con quien estabas hablando!?
- Con nadie, simplemente estaba oliendo las flores de los arbustos.
- Deja de hacer tonterias y vamonos. Todos estamos esperando por tí.
- Si padre, enseguida voy.
Vi como Jeamy se alejaba de nuevo, junto aquel hombre que parecia ser su padre. Vi como se agachaba y recojía su sombrero y se iba con él en la mano adentrandose entre los árboles. Cuando se alejaron lo suficiente salí de mi escondite.
- Adios, Jeamy, te esperaré esta noche, no lo dudes...- Murmuré. Me senté en el suelo a pensar en lo complicada que era mi vida. Tenía que hacer todo lo posible para poder salir esta noche de la mansión.
Tras unos minutos de meditación finalmente me levanté y monté en la moto para volver a casa. Al llegar aparqué la moto y entré en casa, pero allí me esperaba algo de lo que me había olvidado.
-¡Gray! ¿¡Cómo te atreves a irte de la casa y dejar aqui sola a Emily!? ¿¡A tu futura esposa!?- Nada más entrar por las puertas de la mansión el poderoso Grell Vandalam comenzó a regañarme y chillarme sin dejar darme explicación alguna.
-Papa...mira...- Intentaba hablar por encima de sus gritos, pero era algo imposible.- Dejalo...¿Vale? No quiero hablar del tema. Además ya he dicho cual es mi opinión sobre ese matrimonio con Emily.
- Gray, se que no es algo justo que elijan a tu compañera amorosa, pero recuerdalo, tu vives en el mundo de la mafia y allí las cosas funcionan así, y desde el día del nacimiento de Emily todo fue decidido, y no se puede cambiar. Lo siento mucho.- Dijo el Señor Heatherfer.- Bueno, querido amigo Grell debo irme ya. Emily, cuidate.- Dió un beso en la frente a su hija, quien ha estado presente pero silenciosa desde el momento en el que entré por la puerta. El Señor Heatherfer salió de la mansión acompañado por Netter.
- Bien hijo, al parecer no os habeis entendido muy bien esta mañana, asi que quiero que intenteis llevaros bien, sobre todo por tu parte hijo mio. Así que espero que desde este mismo segundo hasta mañana por la mañana esteis los dos tranquilitos.
- Espera, ¿que? ¿Va a quedarse a dormir esta noche? Y...¿Dónde?
- Te he dicho que si lo has entendido, no que me dieses tu opinión.
- Si,si. Pero ¿dónde va a dormir?
- Contigo en tu habitación, ¿dónde si no? Es tu futura esposa, no hay ningún inconveniente en que duerma junto a ti en la misma cama.
-¿Qué? Joder... Esto no puede estar pasandome a mi- Murmuré. Llevé mi vista hacia el lugar en el que se encontraba Emily, quien tenía una sonrisa de oreja a oreja.- Sera todo un honor.- Dije realizando un gran esfuerzo por no poner cara de asco.
"¡No,no,no! ¿Qué voy a hacer ahora?" Pensaba mientras subia escaleras arriba seguido por Emily.
- Bueno, espero que hagamos algo interesante esta noche.- Dijo ella.
- Si, claro... ¿por qué no?- Contesté con sarcasmo sin tan siquiera girarme.- Pasa.- La dije sujetando la puerta de mi habitación para que entrara en ella.- Pues bueno, sientete como en tu propia casa. Cuando te vayas a cambiar avisame, de todas formas allí tienes el cuarto de baño. Si necesitas algo llamame.
-Gray, lo necesito.- Dijo ella con una tonta sonrisa en su cara.- ¿Me das otro besito?- Dijo poniendo morritos y acercandose a mí.
-¿Eres tonta? ¿A caso no lo entiendes? Dejalo ya. Ya te he dicho que no tengo esa intención contigo, no pienso ser tu marido ni aunque fueses la ultima mujer sobre la tierra. ¿Te a quedado ya claro?
- Bueno, eso ya lo veremos. Para tu información en las familias de los mafiosos cuando se realiza un matrimonio concertado si el hombre rechaza a la mujer este debe ser ejecutado, y te lo advierto, mi familia es muy poderosa, no puedes escapar de ninguna manera.- Y diciendo esto Emily se dirigió hacia el baño.
Esa chica... Después de todo la primera impresión que tienes de ella no tiene nada que ver con su verdadera personalidad.

El día transcurrió normal, sin ningún problema ya que este vendria a torturarme esta noche, justo en el momento en el que había quedado con Jeamy.
Nada más acabar de cenar subí a mi habitación, eran las once en punto. Allí se encontraba Emily, estaba sentado sobre una silla que había colocado justo en medio de la sala. Llevaba un camisón de seda de color morado, corto, muy corto, más de lo normal. Emily era como una especie de demonio disfrazado de ángel. No creo que haya hombre alguno en la tierra que pudiera resistirse a los encantos de su cuerpo, y yo no era ninguna excepción, pero lo que me atraía a ella era tan solo eso, su físico, nada más.
Emily se levantó de la silla y dió un par de pasos hasta llegar a donde yo me encontraba.
-¿Qué? ¿Te he hipnotizado?- Dijo dando una vuelta alrededor mia mirandome con aquellas dos esmeraldas verdes de su cara.- Gray... mi querido Gray...Se que me deseas, puede que no tenga tu corazón...pero una parte importante de tu mente quiere tenerme entre tus brazos, devorarme lentamente... Estoy en lo cierto, ¿verdad?- Emily agarró la ebilla del cinturón de mis pantalones y tirando de él me acercó a ella. Su cara comenzó a acercarse a la mía y estas se encontraban peligrosamente cerca. Ella reía pero mi rostro no mostraba expresión alguna. Esta vez no iba a volver a caer en la trampa. Por Jeamy, por mis sentimientos hacia ella, por mí, porque yo tan solo quiero estar junto a ella. No con Emily.
-¿Qué haces? Intentando seducirme no vas a conseguir nada.
A penas dos milímetros separaban nuestros labios.
- Besame...- Dijo Emily sonriendo.
- No voy a hacerlo y tampoco te recomiendo que tu lo hagas.
La expresión de su cara cambió drasticamente. Aun continuaba riendo, pero lo hacía con un tono de maldad, parecía cabreada.
-¿En serio? Yo creo que si que vas a hacerlo.- Dijo mientras soltaba la ebilla de mi cinturón.
Emily se quitó el camisón y su perfecto cuerpo semidesnudo quedó al descubierto. Solamente llevaba puesta su ropa interior, una liga en la pierna con una cartuchera y un arma más otra que llevaba agarrada con el sujetador entre sus pechos. Con la velocidad de la luz cojió las dos armas y sin darme tiempo a reaccionar una la puso apuntando a mi cabeza y la otra a mis partes bajas.
-¿Qué es esto?- La pregunté riendo un tanto atónito. Era curioso, me estaba apuntando con dos armas a las partes más importantes de mi cuerpo, pero no tenía miedo, aun tenía confianza de sobra para seguir plantandole cara a esta niña caprichosa y engreida.
- Besame.- Repitió ella.
Su insoportable risa tonta hacía eco en mi mente mientras las imagenes de aquellos tres hombre del casino, muertos, con aquellas perforaciones en la cabeza a causa de este ángel caido. Esta chica era una asesina sin escrúpulos, puede que yo sea el hombre que ella ama pero estoy segura de que es del tipo de chica que piensa que si su amado no es para ella no sera tampoco para nadie más.
- No tengo todo el día. Besame y se mío ahora o muere.- Emily retiró el seguro de sus dos Heckler & Koch USP y rió.
En ese momento me dí cuenta de que ya no tenía alternativa, que ya no podía negarme, debía besarla y encontrar una oportunidad para escapar.
- Seras...
-¡Besame!- Interrumpió ella.
No tenía más remedio. La dí un pequeño pico y me aparté.
-¿Suficiente?
-¿Me estas vacilando? Dame un beso de verdad o si no... ¡Bang! Ya sabes a lo que me refiero.
Puse mi mano derecha en su nuca y la izquierda sobre su cintura y la dí un "beso de verdad." Al meter mi lengua en el interior de su boca puede notar como ella tambien hacia lo mismo. Tras unos segundos separé mis labios de los suyos y entonces me dí cuenta de que tenía una especie de pastilla en la boca.
-¿Qué es esto?¿Cuando te lo has metido en la boca?- Sin querer al pronunciar estas palabras tragué aquella pastilla. Emily sonreía felizmente.
-¿De verdad quieres saber lo que es?- Emily apartó las dos pistolas de mi y se dirigió de nuevo hacia la silla que había en medio de la habitación y la acercó a mi.- Sientate.- Dijo apuntando con una de las pistolas a mi cabeza y la otra señalando la silla.
Obediente me senté y Emily se colocó abrazandome justo por mi espalda.
-¿Y ahora que piensas hacerme?- Pregunté un tanto extraño, de repente parecía comenzar todo a dar vueltas.
-Dame tus manos.- Susurró ella en mi oído.
Sin saber por qué se las dí. Era como si mi cuerpo no quisiera responder a mis ordenes y actuara por su propia voluntad.
-¿Para qué quieres..?- No me dió tiempo ni a realizar la pregunta cuando ya sabía la respuesta. Emily había esposado mis manos  detras de mi espalda.- ¿Qué es esto? ¿Qué estas tratando de hacer?
Entonces, añadidos a mis sensaciones de mareo comencé a sentir tambien una especie de cosquilleo recorriendome todo el cuerpo, unos sudores insoportables comenzaron a invadirme, todo daba vueltas a mi alrededor...
- Vaya, vaya...- Dijo Emily sentandose de cara sobre mis piernas. Pasó sus brazos sobre mis hombros.- Al parecer la droga ya esta comenzando a hacer efecto sobre tu cuerpo.- Emily no dejaba de mostrar aquella traviesa sonrisa, llegaba incluso a incomodarme.
-¿De qué estas hablando? ¿Que droga? ¿Que es este calor tan intenso que siento?
Entonces me fijé en que la vista de Emily se posó sobre un mienbro bastante importante para los hombres. Comencé a entender cuales eran las intenciones de Emily. Esta se relamía y no dejaba de sonreir. La situación se estaba volviendo muy seria y cada vez me encontraba más nervioso.
-Tranquilo... si tienes calor yo te ayudo.
Al parecer esta chica tiene una personalidad un tanto extraña, a parte de su lado como mafiosa sanguinaria tambien tiene un lado un tanto picante, caliente, subidito de tono...
Comenzó a desabrocharme la camisa y a sobetearme todo el pecho y besarmelo. Todas mis sospechas sobre los efectos de aquella droga comenzaron a ser acertados. Esa droga estaba haciendo que me calentara... Era una situación peligrosa, si esto llegara a más quien sabe lo que podría pasar...
- Emily... para... dejalo...por...fa-vor...- Apenas podía ocultar la excitación de mi voz.
-No, no quiero. Si esta es la unica forma que tengo para poder intimar contigo no vot a desaprovechar esta oportunidad.
Emily no quería escucharme y yo cada vez perdía más y más mi autocontrol. Ella pasó sus brazos por mis hombros abrazando mi cuello, mordiendomelo... Aun llevaba las dos pistolas con el seguro retirado en sus manos. Miré el reloj que se encontraba sobre la mesilla de noche, las once y media. Tenía que salir de aqui enseguida, no podía parar de pensar en Jeamy, en que me estaría esperando. Se lo prometí, la prometí que iria a verla. Si no salía ahora no iba a llegar a tiempo. No quería traicionar a Jeamy por nada del mundo.
"No me dejes...Buscame..."
-¡NO!- Chillé con todas mis fuerzas.-¡Para!- Grité sacudiendome en la silla tratando así conseguir tirar a Emily. Ella calló al suelo.-¡Para ya esta mierda!- Sin saber de donde saqué toda la fuerza que puede de mi interior y rompí la cadena de aquellas esposas. Me levanté de golpé. Emily hizo lo mismo e iba a apuntarme de nuevo con sus armas, pero esta vez yo fui más rápido. Agarré sus brazos y los levanté hacia arriba, haciendo que las armas apuntaran al techo en vez de a mí.- ¡Estas loca! ¡Alejate de mi!
La mirada de Emily parecía confusa, incluso mostraba un poco de miedo. La solté, abroché mi camisa, cojí las llaves de la moto que estaban sobre la mesilla junto al reloj y me dirigí hacia la puerta de la habitación. Agarré el mango de la puerta con mi mano derecha, estaba a punto de salir, pero Emily se colgo de mi brazo izquierdo.
-¿¡A donde te crees que vas!?- Preguntó ella hecha una furia.
No podía apartar mi mirada de aquellas dos armas que al parecer no iba a soltar por nada del mundo, tenía la sensación de que en el momento menos esperado me iba a disparar.
-¿¡Y a ti que te importa!? ¡Te he dicho que te alejes de mi! ¡No quiero que te acerques! ¡Estas loca!- La grité. Al parecer aquellas palabras fueron el detonante que hizo que la paciencia de Emily terminase.
Comencé a notar que cada vez agarraba con más fuerza mi brazo y su mirada ahora era intimidadora.
-Ya se...-mumuró.-¡Vas a ver a esa tal Jeamy! ¿¡Verdad!?- Comenzó a chillar de nuevo.-¿¡Qué tiene esa zorra que no tenga yo!? ¡Dime Gray!
Emily soltó mi brazo, parecía que iba a comenzar a llorar a causa de toda la ira que tenía acumulada en su interior. Con la cabeza agachada retrocedió unos pasos. Se podía notar a la perfección el estado de ansiedad en el que se encontraba, pues sus manos sostenian temblorosas sus Heckler & Koch USP.
"Buscame..." Volví a oir a Jeamy en mi cabeza. "Gray..."
Tenía que irme ya. Abrí la puerta.
- Jamás me casaré contigo.- Y diciendo esto salí de la habitación dejando allí dentro a aquella loca semidesnuda y armada.

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