<< Sala privada numero nueve, sala utilizada para los miembros de la familia Cavalone.>>
-¡Vamos! ¿No teneis nada mejor? ¡¿De verdad sois los hombres de mi padre?! No sois más que escoria.
-¡Maldita niñata! Simplemente por tener una buena tecnica y ser la hija del Señor Amo Grell Cavalone no tienes ningun derecho a llamarnos escoria. Somos parte de la familia Cavalone, eso quiere decir que somos élite de élite.
-¡Vamos! Dejaz de murmurar y venir aqui con toda vuestra fueza. Vamos, ¡los tres a la vez!
<<Jeamy Valiere Cavalone XIV había sido perdonada por su padre tras fallar en una importante misión, infiltrarse en la zona EEAV 201 y matar a Gray Vandalam, y ahora esta preparandose para el asalto que deberá realizar esta noche. Ya llevaba dos horas peleando con estos tres hombres de gran tamaño, pero para sus explendidas habilidades anormales era como no hacer nada, estaba comenzando a impacientarse por la incompetencia de estos hombres.>>
- De acuerdo, tu lo has querido, niña, ahora iremos con todo lo que tenemos a por ti, no llores luego si te hacemos daño, preciosa.
<<Uno de los hombres sacó una navaja y los otros dos hicieron lo mismo. Se abalanzaron los tres sobre ella al mismo tiempo, pero a Jeamy simplemente le bastó con levantar su pierna izquierda y golpear con ella los brazos que sostenían las navajas y mandarlas por los aires. Los tres hombres alucinados miraban como sus navajas sobrevolaban sus cabezas y antes de que se dieran cuenta con una zancadilla Jeamy los tiró a los tres al suelo. Rápidamente ella se posó sentada sobre la espalda de uno de ellos apuntando con una pistola su nuca y con su otra mano retorcía en la espalda los brazos de aquel hombre. Para realizar todo esto tan solo la llevó a utilizar siete segundos de reloj.>>
- Hemos terminado, más os vale prepararos mejor o ahora mismo si esto no hubiese sido un entrenamiento estariais los tres muertos.
<<Diciendo esto la joven liberó los brazos del hombre y se levantó de encima, caminando hacia la puerta de salida de la sala.>>
· · ·
Netter, Jony y yo nos encontabamos en la sala de entrenamiento.
- Bien, ¿y qué haremos hoy?- Pregunté.
- Entrenaremos al igual que lo hemos estado haciendo nosotros dos las otras veces.- Dijo Netter- Id calentando vosotros dos, yo voy a resolver unos asuntos en recepción.- Salió de la sala.
- Hey, Gray, te reto. A ver quien hace más flexiones de los dos.
- ¿Qué eres? ¿Un niño?- Le pregunté a Jony.
Este sonrió, se quitó su camiseta y se dirigió a una zona de la sala en donde el techo era más bajo y estaba lleno de tuberías con una silla en la mano. Se subió en ella, se agarró a una de las tuberías y comenzó a realizar las flexiones.
- ¿Te unes o no? A ver quien aguanta más pequeñajo.
- ¿De verdad quieres retarme? No es fácil ganarme.- Mi espíritu competitivo era muy grande, no soportaba el hecho de perder ante cualquier tipo de reto y este no era ninguna excepción.
Me despojé de mi camisa , cogí otra silla y me puse al lado de Jony.
- Bueno enano, si consigues llegar a las cincuenta te felicitaré, pero no te fuerces, esta noche tienes un baile importante.- Decía Jony con tono burlón.
- Quien ríe ultimo ríe mejor.
Comenzamos a realizar las flexiones.
Al pasar un rato ya habíamos llegado a las ochenta y cuatro y aun seguíamos ahí, se podía notar en la cara de Jony que ya estaba en su límite pero aun no podía cantar victoria, pues yo estaba igual.
En ese momento la puerta de la sala se abrió, pensé que sería Netter pero para mi sorpresa y en especial la de Jony no era él, si no Lavi.
-¿La-Lavi?- Dijo Jony atónito.
-¿Señor Grecos, Gray? ¿Qué estáis haciendo?
En ese instante Jony comenzó a realizar sus flexiones aun más rápido y llegó a las cien mucho antes que yo, que solo me dió tiempo a llegar a las noventa. Jony dio un salto y aterrizó en el suelo.
- Señorita Lavi, ¿qué la trae por aqui?
- Bueno, veréis... vengo a recoger a Gray. - Lavi tenía su cara roja como un tomate y evitaba mirar directamente a Jony.
- Aun no hemos terminado el entrenamiento, más bien aun no lo hemos empezado.- Aclaré acercándome a ellos.
- Ya, lo se, pero tenemos que ir al sastre a recoger tu traje para esta noche y tienes que ir a comer con los Heatherfer. El Señor Vandalam también ha pedido que comunique que tanto el señor Netter como usted que se queden aquí entrenando ya que espera que en la celebración de hoy les prestéis vuestros servicios.
- Claro, por supuesto.- Contestó Jony.
-¿Nos vamos?
- Si, pero necesito un momento, quiero darme una ducha, no voy a ir asi sudando como estoy.
Tardé simplemente quince minutos en darme una ducha en el baño de la sala. Al salir me encontré con Lavi y Jony sentados los dos en el sofá hablando. Los dos tenían sus mejillas sonrojadas y no paraban de sonreír. "Vaya, vaya... ¿Es mi impresión o aquí se respira amor?" Pensé.
- Bueno, parece que no me habéis echado mucho de menos.- Dije interrumpiendo su conversación.
- Así es, ¿por qué no vuelves otro rato a la ducha? - Dijo Jony riendo.
- Que más quisieras...
- Vayámonos ya, Gray. Si no se nos hará tarde.
- Si, venga.
Lavi y yo montamos en el coche para ir al sastre a recoger mi traje para esta noche. Tardamos en llegar cuarenta minutos, pues aquella tienda se encontraba a las afueras de la ciudad. Allí, tras probarme un esmoquin muy elegante y que el dueño de la tienda lo acabase de arreglar nos dirigimos hacia un restaurante donde comeríamos con los Heatherfer.
Llegamos a las dos y veinticinco. Al llegar un hombre nos condujo hacia la mesa donde mi padre y la familia Heaterfer esperaba.
-¡Gray!- Gritó Emily al verme.- Que bien que te queda el esmoquin. Estas guapísimo.
-¡Emily! Ten cuidado que vas a espachurrar al pobre chico.- Dijo una mujer que se encontraba al lado del señor Heatherfer.
- Ella es mi madre.- Dijo Emily.
- Encantada.- Dijo ella realizando una reverencia con su cabeza.
- Igualmente.
Me senté en la mesa y Emily hizo lo mismo, se sentó a mi lado, pero antes de eso me enseñó su vestido.
-¡Mira, mira! ¿Me queda bien?- Dijo ella poniendo pose de modelo.
Llevaba un precioso vestido negro, largo, con escote de palabra de honor y largos guantes negros en sus brazos que se quitó para comer. Tenía su castaña melena recogida en un moño. Estaba bastante guapa.
-¿Qué opinas?
- Te queda muy bien.- Dije sonriendo mirándola de arriba a abajo.
La comida transcurrió muy deprisa. Los adultos no paraban de hablar de sus cosas y Emily no me quitaba el ojo de encima . Una sensación de dejavú invadió mi cuerpo, esta sensación era la que tuve la primera vez que fui a comer a casa de Emily.
Agarré mi copa y comencé a menearla, entreteniéndome con el movimiento que realizaba el líquido en el interior del vaso.
-¿Qué ocurre Gray?- Preguntó Lavi, quien estaba sentada a mi otro lado.
- Nada en especial, simplemente es aburrimiento.
En ese momento me di cuenta de que todos los presentes estábamos vestidos de etiqueta y preparados ya para el baile, solo nos faltaban las máscaras, sin embargo Lavi llevaba una falda negra de tubo, una camisa blanca y encima una americana negra. No era que fuese mal vestida, pues llevaba ropa cara, pero al lado de todos nosotros había un gran contraste.
-¿Vas a asistir a la fiesta?
- Claro, ¿por qué preguntas?
- No se, ¿vas a ir así al baile?
- No, cuando llegue a casa ya me cambiaré. No te preocupes que ya estaré yo por allí pululando para sacar de tu aburrimiento.- Dijo ella sonriendo.
Cuando llegamos a casa todas las personas que estaban realizando los preparativos para la fiesta estaban de un lado a otro. Tan solo quedaban unas horas para el baile que iba a tener lugar en este salón.
Emily y su madre subieron a una de las habitaciones de invitados y mi padre y el señor Heaterfer se fueron al despacho. Yo, sin saber que hacer, simplemente me quedé sentado en las escaleras, bajo el cuadro en el que aparecíamos mi padre, Jeamy y yo hace unos años atrás. Al mirar el cuadro comencé a recordar a Jeamy. Recordé aquellos sentimientos que aun tenía por ella, la sensación que recorría todo mi cuerpo cuando la tenía delante de mí. Recordé todos los momentos que pasamos juntos, la manera en la que se fue y por supuesto su traición, y por traición hablo de recordar la segunda, puesto que de la primera no puedo recordar nada. Quería verla, pero si lo hacía tendría que matarla lo más seguro, si no sería yo el que acabaría muerto.
Finalmente llegó la hora de la fiesta. El salón estaba repleto de gente elegantemente vestida para la ocasión, todos llevaban las mascaras y antifaces.
Aun permanecía sentado en las escaleras, donde había pasado estas dos ultimas horas. Ya era la hora y Emily bajaría en cualquier momento, entonces yo la acompañaría a la sala de baile y la presentaría como mi prometida. Me puse mi antifaz mientras esperaba a que ella bajara.
· · ·
<<Habitación de invitados, mansión Vandalam.>>
- Que bien me queda este vestido, Gray se enamorará de mí esta noche, lo presiento, hoy las cosas van a cambiar entre nosotros.
<<Emily Heatherfer se encontraba ante el espejo dándose sus últimos retoques cuando de repente oyó un extraño ruido.>>
-¡¿Quien anda ahí?! ¡Ahhhhhhhhhh..!
· · ·
- Pues si que tarda Emily en bajar...
Observaba como continuaba entrando gente y más gente a la mansión. Entonces, el ruido de unos tacones llamó mi atención, me giré, era Emily la que bajaba.
Sin saber por qué me quedé atónito mirando como descendía por aquellas escaleras, no se que era lo que había cambiado, pero ahora me parecía mil veces más hermosa que antes, incluso mi corazón comenzó a acelerarse.
- E-Emily, que... que bien te queda el vestido.
Ella simplemente sonrió y extendió su mano para que la tomara y ayudara a bajar los dos últimos escalones. Agarré su mano cubierta por aquellos guantes y la acerqué a mi. La miré fijamente a los ojos a través de su antifaz. Los ojos de Emily eran de un color verde esmeralda, pero ahora eran de un azul intenso, me recordaban muchísimo a los de Jeamy.
-¿Te has puesto lentillas?- Pregunté.
Ella asintió con la cabeza y volvió a sonreír. Aquella sonrisa... me mataba, era tan bonita... y junto a aquellos ojos... ¿Por qué no podía dejar de asociarlos con Jeamy? Entonces me fijé en su pelo, en la comida lo llevaba recogido con un moño pero ahora le había añadido un oscuro velo que impedía ver su castaña melena.
-¿Por qué no te has dejado el pelo como antes? Asi te quedaba mejor.
Ella se encogió de hombros.
-¿Qué pasa? ¿Por qué no me hablas? ¿Acaso te ha comido la lengua el gato?- Bromeé.
Ella sonrió de nuevo y negó con la cabeza llevándose su mano a la garganta.
-¿Te duele?- Ella asintió en silencio.- No me extraña, llevas todo el día gritando.
Comencé a caminar de la mano de Emily hacia el salón donde se encontraba todo el mundo. En el camino no pude quitarla el ojo de encima. "¿Qué es? ¿Qué es lo que tiene ahora que me atrae tanto?" No paraba de preguntarme eso, y era verdad, ¿cómo es posible? Esta misma tarde la he visto igual y no he sentido nada extraño pero ahora mi corazón latía como loco y me encontraba terriblemente nervioso.
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