jueves, 31 de mayo de 2012

XXI - El baile de los Vandalam: La magia de la noche.

Emily y yo entramos en el salón de baile, donde todos estaban hablando los unos con los otros.
- Bueno, ¿y ahora qué?- Pregunté.-¿Qué quieres hacer?- Emily señaló una mesa en la que había una gran fuente de ponche.-¿Quieres beber ponche?- Ella sonrió y asintió.- Espera aquí, ahora vuelvo.
Abriendome paso entre toda aquella gente conseguí llegar hasta la mesa en la que estaba la fuente.
-¡Gray!- Oí que me llamaba alguien.- Te estabamos buscando.- Era Jack.
-¿Jack? ¿Cómo es que has venido? ¿Que tal?
- Pues ya me ves, aquí que venía buscando a mi colega que no aparecía por ningún lado y no has aparecido hasta ahora.
- Estaba en sentado en las escaleras principales hasta ahora esperando a que bajara Emily.- Le expliqué.
-¿Emily? ¡Ah! Claro, tu prometida, ¿no?
- Si, soy su acompañante esta noche. ¿Y tu qué? ¿Has venido solo?
En ese momento apareció Vanesa.
-¡Gray! Al fin te encontramos.
- Por desgracia es ella.- Dijo Jack.
Me quedé observando detenidamente a los dos: llevaban un vestido ajustado, blanco y largo ella, y él un esmoquin completamente blanco también. Sus antifaces eran identicos, blancos con detalles en dorado.
- Se ve, vais iguales los dos.- Opiné.
-¡Hey! Que conste que él va a ser mi acompañante esta noche porque el Señor De Gramon no ha podido asistir a la fiesta de hoy.- Aclaró Vanesa.
-Ya estamos con el carroza ese...
- Ahh... Claro, es verdad. ¿Y como es que tu prometido no ha podido venir Vanesa?- Pregunté con curiosidad.
- Tenía que tratar asuntos importantes, no como este inutil de aqui.
- Hey, un respeto.- Se quejó Jack.
La musica comenzo a sonar, el baile estaba a punto de comenzar.
-¿Ma sacas a bailar o tampoco sabes hacer eso?- Preguntó Vanesa a Jack.
- Que si... Bueno, Gray, disfruta de la noche.
Se adentraron al interior de la pista y comenzaron a bailar y poco a poco les perdí con la mirada entre la multitud. "Debo darme prisa y llevar el ponche a Emily o se enfadará." En ese momento noté como alguien agarraba mi brazo, era ella.
- Emily, siento haber tardado tanto, aqui tienes.- Dije ofreciendola un vaso.
Emily tomó el vaso entre sus manos, lo contempló un par de segundos y lo soltó en la mesa junto a otros muchos.
-¿Que pasa? ¿Ya no quieres?- Emily señaló con su brazo a la gente que había comenzado a bailar.-¿Quieres que te saque a bailar?- Ella asintió moviendo dulcemente su cabeza.
Tomé su mano y la llevé hasta el centro de la pista de baile. Ella acercó su cuerpo al mio y mi corazon comenzo a latir a un ritmo imposible de cifrar. La musica era para bailar vals y no sabía muy bien si podría hacerlo, así que con algo de inseguridad comencé a mover mis pies y misteriosamente mi cuerpo comenzó a moverse solo, como si ya hubiese hecho esto varias veces antes. Entonces una visión llegó a mi cabeza. Estabamos Jeamy y yo en este mismo salón, hace unos años a tras, de cuando eramos pequeños, estabamos bailando los dos y mi hermana y Lavi se encontraban unos pasos más a tras de nosotros sentadas en unas sillas contemplandonos y aplaudiendo felizmente. Pero volví a la realidad. Miré a los ojos a Emily y sin saber por qué comencé a acercar mi cara a la suya, apollé mi frente sobre la de ella. Nuestros ojos estaban conectados, mirandonos fijamente el uno al otro nos encontrabamos. No se por qué pero esa noche no podía resistirme a aquellos ojos. Me acerqué aun más a ella, paré de bailar, agarré su cintura y llevé mis labios hacia los suyos.
- Jeamy...- Susurré sin pensarlo.
Nuestros labios estaban a un centímetro de distancia, el momento, el lugar... todo era perfecto. Mi corazón no podía más, si no la besaba ahora este iba a estallar. Acerqué mis labios más, hasta posarlos sobre los suyos. Solté la mano que estaba sujetando la suya para llevarla tras su nuca. Aquel intenso beso que duró varios segundos parecía eclipsar aquella noche, el tiempo parecía haberse detenido...todo era perfecto, aun que mi mente aun estaba confundida. Yo amaba a Jeamy... ¿Por qué me sentía tan bien al besar a Emily? Abrí mis ojos y me separé de Emily y para mi sorpresa ella estaba llorando, su cara tenía una entristecedora expresión. "¿Qué? ¿Pero no es esto acaso lo que ella quería? No me digas que es porque he nombrado sin querer a Jeamy antes de besarla... ¿Soy estupido o qué me pasa? ¿Por qué he nombrado a otra?"
- E-Emily... lo, lo siento. No quería hacerlo, me dejé llevar y además he nombrado a otra persona por error, pero tranquila, tu eres mi prometida, de todas formas ya no siento nada por esa Cavalone.- "Mentira" Pensaba mi cerebro mientras decía estas palabras.- ¿Quién podría querer a una traidora como ella? Me voy a casar contigo y hoy estoy aqui para realizar una promesa de amor delante de todos los que forman parte de la familia Vandalam.- "Mentira" Continuaban torturandome mis pensamientos. "Eso solo lo vas a hacer para tratar de olvidar a Jeamy ya que nunca vas a poder estar con ella."- Perdoname.
Al decir estas palabras pensé que Emily reaccionaría y se alegraría pero al parecer comenzó a llorar aun más y más. "¿Qué la pasa?" No lograba entender, ella odia a Jeamy, "¿Por qué no se alegra al oir eso?"
Traté de acercarme a ella, pero retrocedió. Estaba temblando.
- Emily... ven...- Dije tratando de coger su mano.
Esta retrocedió de nuevo y salió corriendo perdiendose entre la multitud de la pista de baile.
-¡Emily!

Pasé el resto de la velada solo, mirando como los demás disfrutaban de la noche mientras bailaban.
Me encontraba apoyado en la pared junto al gran ventanal, dirigí la mirada a través del cristal contemplando el negro horizonte de la noche. Entonces Lavi apareció y se acercó a mi.
-¿Dónde esta Emily?- Preguntó.
- No lo se, salió corriendo de repente.- Dije con desanimo.
- ¿Cómo que no sabes dónde esta? Rápido, busquemosla, van a dar pronto las doce y tu tienes que subir al escenario y exponer tu propuesta de matrimonio.
- Si...
Estuvimos dando miles de vueltas por todo el salón hasta que dimos con Emily, que se encontraba con Natte.
-¡Emily! Al fin te encontramos, vamos, ve con Gray a buscar al Señor Vandalam que os estará esperando. Vamos, vamos...- Dijo Lavi agarrando a Emily de un brazo y acercandola a mi. E
Emily evitaba cruzar su mirada con la mia. Mientras buscabamos a mi padre no la dije nada, no quería volver a meter la pata y decir algo que la hiriese. Después de cinco minutos de busqueda encontramos a mi padre hablando con el de Emily y aquellos hombres y mujeres de la otra reunion. Nos dirigimos hacia él y después de despedirse de todos ellos nos mandó subir con él a un pequeño escenario improvisado y con un disparo hacia el techo con un arma de fogueo llamó la atención de todos los presentes en la sala.
- Damas y caballeros, espero que esten disfrutando de esta dulce noche. Quiero que todos atiendan un momento a este anuncio tan importante que va a hacer mi hijo, Gray Fullbaster Vandalam III.
Una marea de aplausos inundó el salón. Emily y yo nos adelantamos, respiré hondo y comencé:
- Señoras, señores, en este sagrado día para todos los de la familia Vandalam quiero anunciar ante todos ustedes mi prueva de amor eterno a esta maravillosa mujer que tengo a mi lado, con quien pienso compartir el resto de mis dias desde el día en que nos casemos. Os presento a mi prometida, Emil...
-¡NOOOOOOOOOO!- Chilló alguien desde el público interrumpiendome. De la nada una mujer que se encontraba en ropa interior y agarrando una pistola con ambas manos apuntando hacia el escenario apareció. Era Emily.
-¿Pero qué? ¿Qué esta ocurriendo aqui? ¿Eres tu, Emily?- Pregunté a la Emily que se encontraba a bajo del escenario.
-¡Así es!- Dijo subiendo al escenario y apuntando con su arma a la otra Emily.
- Pero si tu estas ahí... ¿Quién es ella?
Emily disparó el hombro de la falsa ella. La impostora se agachó retorciendose de dolor poniendo su mano sobre su hombro herido.
-¡Te voy a matar zorra!- Dijo la Emily verdadera saltando sobre la impostora, pero antes de que pudiera hacerlo la impostora levantó su vestido y sacó dos gemelas Heckler & Koch USP que estaban escondidas en dos catucheras atadas a sus muslos y disparó con ambas a las vez a Emily, esta calló al suelo, tenía su brazo derecho herido y su estómago ensangrentado, aquel disparo había abierto la herida que aun tenía y Emily estaba retorciendose de dolor en el suelo.
-¡Que no escape!- Ordenó mi padre.
"¿Qué? ¿Cómo no he podido darme cuenta?" Estaba inmóvil, no sabía que hacer o como reaccionar. Mi padre y algunos de los invitados armados sacaron sus armas y comenzaron a disparar a la impostora. Esta saltó hacia a tras y se ocultó tras de mí.
-¡A tras!- Chilló ella apuntando una de sus armas en mi cabeza. Antes de que pudiera darme cuenta ella retorció uno de mis brazos tras mi espalda con el brazo que no me apuntaba.-¡A tras!- Aparantemente no podía moverme a pesar de tener un brazo libre, aunque si forzaba un poco podía librarme, pero por alguna extraña razón no lo hacía y de todas formas la fuerza de aquella chica era brutal.-¡NO OS ACERQUEIS!- Volvió a gritar cerca de mi oido.
"¿Qué? Esa voz... Yo conozco esa voz... No me digas que..."
-¡Jeamy!- Chillé arrancandola con la mano que tenía libre el velo de su pelo.
El velo calló al suelo y una lúcida melena rubia recogida en un moño apareció.
"Ahora todo coincide: el velo, los ojos, la razón por la que no hablaba, e incluso ese sentimiento de atracción hacia ella..." Estaba petrificado.
-¡Gray! ¡Sal de ahí! ¡Apartate, puedes quitartela de encima facilmente!- Decía Padre que se encontraba a tan solo unos metros de nosotros.
-¡A tras!¡No te acerques!- Dijo ella presionando con más fuerza su Heckler & Koch USP contra mi cabeza  y agarró mi otro brazo.
A todo esto yo ni siquiera me resistía, mi mente aun estaba en shock y no me enteraba de lo que pasaba a mi alrededor, simplemente le seguía dando vueltas a cómo la situación a acabado volviendose así.
Mi padre retrocedió unos pasos y Jeamy avanzaba cubriendose conmigo.
-Gray, por favor... reacciona...- Dijo Emily intentando levantarse del suelo.- Tienes que enfrentarla y matarla... es tu deber como Vandalam...
-¡Quietos todos!- Gritaba Jeamy. Parecía muy decidida y segura apuntandome con aquella arma, amenazando con la muerte del heredero del imperio Vandalam a más de sus cien subordinados presentes. Todos podían pensar eso, pero yo, quien tenía el arma presionando mi cabeza podía notar claramente cual era el estado en el que se encontraba Jeamy. Nerviosa, angustiada... ¿cual de ellos era? Su mano temblaba y sus ojos mostraban inseguridad. ¿De verdad ella podía matarme?
- Gray... ¡Matala! ¡Si tu no lo haces lo hará ella!- Emily se acercaba arrastrandose por el suelo con una mano en su estómago.
-¡NO TE ACERQUES EMILY HEATHERFER!- Dijo Jeamy cambiando el blanco de su arma, dejo de apuntar a mi cabeza para apuntar a Emily.
-¡Disparame! ¡Venga! ¿A qué esperas? ¡Matame!- Seguía provocando Emily. Ella continuaba avanzando sin temer a aquella arma que la estaba apuntando y atentando contra su vida.- ¡Rápido!
-¡Gray!- Gritó mi padre.-¡Mata a la Cavalone!
- No... No...- Susurré.- No puedo matarla.- No podía apenas girarme para mirarla a la cara, no tenía el suficiente valor para hacerlo. La quería demasiado.- No voy a matarla. No tengo por qué matarla. No tengo nada contra ella, así que no encuentro razón alguna para atacarla y ella a mi tampoco. Jeamy no puede matarme y ella lo sabe. Puede que sea una Cavalone pero ante mis ojos siempre será Jeamy Nixon, dulce, simpatica e inocente, aquella chica que conocí en el estanque. Ella no puede matar a nadie.
En aquel momento tras aquello todo el mundo se quedó en silencio. Todos dirigieron sus miradas hacia mi. Acababa de declarar ante la mayor parte del imperio Vandalam que no tengo nada en contra de la hija de nuestro mayor enemigo. Aquel incomodo silencio caía sobre nosotros, nadie sabía que decir...
-¿Y tu que sabras?- Susurró Jeamy, su voz apenas se oia. - ¡¿Qué sabrás tu de mi?!
-¡Jeamy Valiere Cavalone XIV! ¡No necesitamos saber nada más de ti! ¡Con tan solo saber que eres una sucia traidora manipuladora, falsa y mentirosa...
-¡CALLATE! - Jeamy disparó de nuevo a Emily.
-¡Ahh!- Gruñó, la bala había llegado a su rodilla y Emily calló al suelo.-¡Jeamy, no eres nadie! ¡No mereces ni siquiera que te dirijan la palabra!
- No, Jeamy no es nada de eso... Jeamy, tu no podrías matar a nadie, ¿verdad? Recuerda lo bien que lo pasamos juntos. No tienes por qué hacer esto. No hay razón para pelear. Desafía a tu padre, yo se que tu no quieres hacer todo esto, abandonale, a él y a la familia Cavalone, ven conmigo...- Aquellas palabras salieron de lo más profundo de mi corazón.
-¡CALLATE! ¡TU NO SABES NADA SOBRE MI! ¡¿CON QUÉ DERECHO DICES  ESAS PALABRAS?!- Parecía que Jeamy se iba cabreando más con cada palabra que decíamos y eso hacía que su pulso temblara aun más, podía notar como el brazo con el que me sujetaba el mio temblaba.-¡PUEDO MATAR A CUALQUIER PERSONA PERFECTAMENTE SIN NINGÚN REMORDIMIENTO!
Entonces tras acabar de decir estas palabras el arma que estaba apuntando a Emily se desvió y disparó  junstamente en el centro de la frente a uno de los hombres invitados provocando así su muerte inmediata.
Todo el mundo se aterrorizó , yo el primero. "Jeamy... ¿por qué? ¿Después de todo es verdad que eres una traidora? ¿Que todo ese tiempo que pasamos juntos lo unico que hiciste fue fingir?" No podía dejar de pensar en ello.
Jeamy bajó el arma con la que acababa de disparar y esta vez enrroscó su brazo en mi cuello y con esa misma mano apuntó a mi cabeza.
- Seras zorra...- Murmuraba Emily desde el suelo.- No mereces vivir.
-¡CALLATE!- Jeamy tuvo que soltar mi cuello para volver a disparar a Emily, esta vez en el pecho y tras hacerlo volvió a estrangular mi cuello y a apuntarme a mi.
-¡Emily!- Gritó mi padre y el señor Heatherfer al unisono. Emily se encontraba inconsciente en el suelo, estaba sangrando muchísimo. Su padre se acercó a ella, temiendo que el disparo hubiese llegado hasta su corazón.
"Esto no puede seguir así" Pensé. "No puedo permitir que Jeamy mate a esta gente, puede que esto sea lo ultimo que hubiese deseado hacer, pero si no la detengo..."
Mi mente se encontraba confusa, quería que toda esta masacre acabara pero para hacerlo tenía que enfrentarme a la mujer que amaba, a Jeamy.
Con todo el valor que pude reunir posé la mano del brazo que tenía libre sobre el brazo con el que Jeamy me estaba estrangulando y apuntando a mi cabeza.
- Jeamy... ¿Por qué haces esto?- Pronuncié con una débil voz.
-¿Qué? ¿A caso no esta claro o debo recordarte cuales son mi nombre y apellido?
-¿Solo por eso? ¿Vas a dirigir tu vida de la forma que te indica un estúpido apellido?
-¿Y qué si lo hago?- Al decir esto pude notar como la voz de Jeamy temblaba. Su respiración era más pesada según iba contestando a mis preguntas, tenía su pecho contra mi espalda, podía notarlo.
- Eres una estúpida.- Mi voz iba ganando a cada segundo más confianza y seguridad.
-¿Cómo?
-¿De verdad vas a dejarte manipular por tu apellido?
-¿De verdad tengo que volver a repetírtelo?
- Bien, si esa es tu decisión entonces no me dejas otra elección.- No podía creer aun que fuera a hacer esto.
Mordí mi labio inferior, mi corazón se aceleró y entonces comencé a actuar. Agarré con más fuerza el brazo de Jeamy, forzando un poco liberé el otro y golpeé con el codo su estómago con fuerza.
-¿Qu-?
Jeamy cayó al suelo hacia a tras y una de sus pistolas volaron por el aire. La atrapé antes de que cayese al suelo y me preparé para mirarla a la cara después de tanto tiempo. Jeamy se levantó confundida, me miraba fijamente con sus ojos, parecían húmedos, llorosos. Ella reaccionó rápido, levantó su vestido de nuevo e intentó cojer una tercera arma de una cartuchera de su pierna, pero yo fui más veloz, cuando Jeamy se quiso dar cuenta el arma que se encontraba en mis manos se encontraba a cinco centímetros de su frente.
- Jeamy... yo no he decidido esto.
Ella estaba paralizada, tenía su mano a escasos centímetros de la cartuchera de su pierna donde se encontraba el arma...
¡Bang! Sonó un disparo cerca de nosotros de improvisto. Miré entre la multitud de gente para averiguar quien había sido y entonces pude reconocer a una de las niñas de la ultima reunión, una de las que quería hacerme su marido.
-¡ Aléjate de Gray!- Gritó.
-¡Idiota ten más cuidado! ¡Podrías haberle dado al joven Vandalam!- Respondió una persona aleatoria.
Fui a girarme de nuevo hacia donde Jeamy se encontraba pero antes de hacerlo, sin darme cuenta de repente me encontraba en el suelo tumbado boca arriba con los muslos de Jeamy alrededor de mi cara. Aprovechando de mi distracción saltó sobre mí, se sentó sobre mi pecho e inmovilizó mis brazos con sus piernas.
-¡No disparéis!- Gritó Padre.
- Jeamy...- Susurré.
- Gray...¡Te mataré!- Jeamy sacó un cuchillo de su escote y lo dirigió hacia mi cuello a la velocidad de la luz. Iba a matarme.
"Voy a morir." Pensé cerrando fuertemente mis ojos a la espera de mi desgraciado destino. "Al menos voy a morir en manos de alguien a quien amo." Sin esperarlo, noté como algo se posaba sobre mi frente y como una gota calló sobre mi rostro, luego otra, y otra más. Abrí lentamente mis ojos. "¿Qué?" Pensé. Jeamy se había quitado el antifaz y ahora tenía su frente apoyada sobre la mía, estaba llorando. Sus penetrantes ojos azules no apartaban la mirada de mis ojos. Noté como la fría hoja del cuchillo estaba apoyada sobre la piel de mi cuello. "¿Por qué no me ha matado?"
-Gray...- Dijo ella sollozando.- Te mataré... No lo olvides.
No podía comprender el significado de esta reacción. Hace escasos segundos estaba más que dispuesta a matarme y ahora se encontraba sobre mí, llorando como una niña.
- Jeamy...- No podía resistirme a aquellos dulces ojos ahora inundados en lágrimas.
Entonces, sin esperarlo y ante toda aquella gente... Jeamy posó sus labios sobre los míos.
"Jeamy...Aquellos labios que hace tan solo unas horas también besé en la pista de baile... Ahora comprendo por qué no podía dejar de pensar en ti cuando te estabas haciendo pasar por Emily... Puedo sentir tu presencia con tan solo cerrar mis ojos."
Noté como la fuerza que ejercía Jeamy con sus piernas en mis brazos cedió, lentamente, y cuando mis brazos fueron liberados la abrazaron fuertemente y yo también la besé. En aquel momento el mundo entero se detuvo solamente para nosotros dos. "¡Jeamy, Jeamy!" No podía parar de repetir su nombre en mi cabeza mientras la besaba y la abrazaba de aquella forma.
Y así, tumbado en el suelo con ella sobre mí los dos encontramos la felicidad, alcanzamos el estado de nirvana.

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